La Bocamina del Mercado Los Dolores: entre historia, oro y misterio en Tegucigalpa

En el corazón de Tegucigalpa se entrelazan historia y leyenda alrededor del antiguo Mercado Los Dolores, una edificación que marcó época y que aún hoy despierta curiosidad por el enigma de “La Bocamina”.

La Corporación Municipal impulsó la construcción de nuevas instalaciones a inicios del siglo XX, proyecto comisionado al ingeniero Héctor Medina Planas y al carpintero Manuel Reyes G.

La obra, valorada en 133,000 pesos plata, contemplaba dos sectores —uno de una planta y otro de dos niveles— conectados por un puente adornado con molduras y reloj sobre la Avenida Jerez. Tras modificaciones y supervisión de Augusto Bessani, la construcción concluyó en 1923, con sobrecostos incluidos.

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Pero más allá de su imponente arquitectura, surgió la leyenda. Bajo las gradas del campanario de la Iglesia Los Dolores se descubrió un túnel oculto con ladrillos y adobes.

Los pocos que lo exploraron hablaron de olores fétidos y susurros inquietantes. Se decía que allí yacían sacerdotes españoles y que el túnel conducía a una antigua bocamina rica en oro, extendiéndose bajo el mercado e incluso conectando con la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa.

Décadas después, durante la administración del alcalde Henry Merriam, el sólido edificio —considerado antisísmico tras su remodelación en 1957— fue demolido, no sin dificultad, alimentando aún más el mito.

Financiado originalmente con impuestos de la minera Nueva Rosario, el mercado fue símbolo económico y social. Hoy, su recuerdo permanece como una joya perdida de la memoria urbana capitalina.

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