Con las primeras lluvias en la sierra intibucana, entre la humedad de la tierra y la hojarasca aparece un ingrediente muy apreciado en la cocina tradicional del occidente de Honduras: el choro, un hongo silvestre que marca el inicio de la temporada y la memoria culinaria del territorio.
Hoy lo llevamos al comal en una preparación que une tradición, estacionalidad y sabor popular: pupusas de choro con quesillo.


Su preparación comienza con cuidado: se limpia y luego se sofríe con cebolla, ajo y chile verde, hasta que el aroma se vuelve profundo y terroso.
Mientras tanto, la masa de maíz se prepara con harina nixtamalizada, agua tibia y sal, amasando hasta lograr una textura suave y flexible, base esencial de la pupusa tradicional.
Luego llega el momento del comal. La masa se forma en discos, se rellena con choro ya cocinado y abundante quesillo fresco, y se cierra con las manos, como lo dicta la costumbre.
Pupusas de choro con quesillo
Ingredientes:
2 tazas de harina de maíz nixtamalizado
1 ½ tazas de agua tibia (aprox.)
1 pizca de sal
2 tazas de choro limpio y picado
1/2 cebolla picada
2 dientes de ajo
1 chile verde (opcional)
1 cucharada de aceite o manteca
1 ½ tazas de quesillo desmenuzado
Sal al gusto
Limpiar el choro cuidadosamente y hervirlo brevemente. Escurrir.
Sofreír con cebolla, ajo y chile verde hasta que esté bien cocido y aromático.
Preparar la masa mezclando harina de maíz, sal y agua tibia hasta obtener consistencia suave.
Formar discos de masa.
Rellenar con choro y quesillo.
Cerrar y aplanar con cuidado.
Cocinar en comal caliente hasta dorar ambos lados.
Las pupusas de choro con quesillo se comen en cada temporada de lluvia, cuando el bosque vuelve a ofrecer lo suyo, y la mesa catracha responde con creatividad, memoria y sabor.