Mundo.- El Sábado Santo, también llamado Sábado de Gloria, es uno de los días más profundos y solemnes de la Semana Santa.
Representa el tiempo en el que Jesús reposa en el sepulcro, tras su crucifixión en el Viernes Santo.
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¿Qué se conmemora?
El descenso de Jesús al Hades (lugar de los muertos), no como castigo, sino para liberar a los justos, predicar a las almas detenidas y vencer el poder de la muerte y del mal.
Este día recuerda que la muerte no tiene la última palabra y prepara el corazón para la esperanza de la Resurrección.
Un día de silencio y contemplación
Las iglesias permanecen sin celebración eucarística durante el día.
Es un momento para el recogimiento, la oración y la meditación, recordando el dolor, pero también la promesa de vida nueva.
La Vigilia Pascual: el corazón del Sábado Santo
Al caer la noche, la Vigilia Pascual marca el paso del luto a la alegría, se enciende el fuego nuevo, símbolo de Cristo, luz del mundo.
También se prende el cirio pascual, que representa la Resurrección; se bendice el agua, renovando las promesas bautismales; se leen varios pasajes bíblicos que recorren la historia de la salvación; y finalmente, se canta el Gloria y el Aleluya, proclamando que Cristo ha resucitado.
Un mensaje de fe
«A pesar de las dificultades, podemos confiar en el amor de Dios».
El Sábado Santo es una pausa sagrada, una noche de espera que anuncia la alegría del Domingo de Resurrección.
Nos invita a vivir con la certeza de que, tras cada cruz, hay una tumba vacía y una vida nueva.