Cuando todo parecía perdido, apareció el espíritu de la Canarinha. Brasil protagonizó una remontada llena de emoción al vencer 2-1 a Japón en un vibrante duelo disputado en Houston, asegurando su boleto a los octavos de final del Mundial con un gol agónico en el tiempo añadido.
El conjunto dirigido por Carlo Ancelotti vivió momentos de máxima tensión después de que Kaishu Sano adelantara a Japón en el primer tiempo, silenciando a los aficionados brasileños y acercando a los asiáticos a una clasificación histórica.
Sin embargo, Brasil reaccionó con determinación tras el descanso. Casemiro igualó el marcador con un impecable cabezazo que devolvió la esperanza a su selección, mientras el equipo aumentaba la intensidad en busca del triunfo.
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Cuando todo apuntaba a una prórroga, apareció Gabriel Martinelli en el minuto 96 para marcar el gol de la victoria y desatar la celebración brasileña.
Aunque el resultado deja a Brasil entre los 16 mejores del torneo, también evidencia aspectos que deberá mejorar en su funcionamiento colectivo si quiere seguir aspirando al título.
La ausencia de Neymar, que permaneció en el banquillo durante todo el encuentro, fue otro de los temas que marcaron el partido.
Con este sufrido pero valioso triunfo, la Canarinha mantiene vivo su sueño mundialista y ahora espera rival entre Noruega y Costa de Marfil, con la ilusión intacta de seguir escribiendo otra página gloriosa en su rica historia futbolística.