El inmueble, construido entre 1880 y 1881, conserva en su interior un jardín y una galería de murales que narran la historia y la identidad cultural de Comayagua, convirtiéndose en un atractivo dentro del centro histórico de la ciudad.
Más allá de su fachada neoclásica, el Palacio Municipal de Comayagua, resguarda un espacio que pasa desapercibido para muchos visitantes.


En su interior, un jardín aporta equilibrio al entorno arquitectónico, mientras una galería de murales ofrece un recorrido visual por hechos históricos, tradiciones y expresiones culturales que han marcado el desarrollo de la antigua capital de Honduras.
Cada mural reúne escenas vinculadas al legado colonial de Comayagua, sus personajes y costumbres, con el propósito de preservar la memoria colectiva de una de las ciudades con mayor riqueza patrimonial del país.



Este conjunto artístico, refuerza el valor del edificio como punto de referencia cultural dentro del casco histórico.
Asimismo, el jardín interior funciona como un espacio de descanso y contemplación en medio de la actividad administrativa qué contrasta con el movimiento cotidiano de la institución y aporta un componente estético que enriquece la experiencia de quienes recorren el inmueble.
El Palacio Municipal fue construido entre 1880 y 1881 sobre el antiguo solar del cabildo colonial, bajo el diseño del ingeniero hondureño Federico Fiallos; en 1979, el edificio fue remodelado, conservando su fachada neoclásica original, hoy reconocida como parte del patrimonio arquitectónico del centro histórico de Comayagua.