La reactivación del Plan Nacional de Aguacate abre una nueva oportunidad para que Honduras fortalezca su producción agrícola, reduzca la compra de fruta extranjera y genere mayores ingresos en las zonas rurales dedicadas a este cultivo.
Representantes de la Asociación de Productores de Aguacate de Honduras (ASPAH) sostuvieron una reunión con autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), donde se confirmó la intención de poner nuevamente en marcha esta estrategia nacional.
Carlos Robleto, presidente de ASPAH, destacó que la decisión representa un respaldo importante para los productores, quienes esperan recibir asistencia técnica, kits productivos y acompañamiento para mejorar el rendimiento de las plantaciones existentes, así como ampliar las áreas de cultivo.
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El reto es considerable. Honduras importa cerca del 95% del aguacate que consume y, solo durante este año, las compras del exterior superan los 40 millones de libras. Esta dependencia representa una salida anual estimada de entre 12 y 15 millones de dólares en divisas.


Los productores consideran que aumentar la oferta nacional permitiría sustituir parte de esas importaciones y fortalecer la economía de cientos de familias. Actualmente, unas 1,200 personas se dedican al cultivo de aguacate en diferentes regiones del país.
Yoro sobresale por su producción de aguacate antillano, mientras Comayagua e Intibucá concentran cultivos de aguacate Hass en zonas de mayor altura. Entre las variedades producidas figuran Wilson Popenoe, Choquette, Booth 8, Hass y Pinkerton.



Además, la posible habilitación de la planta empacadora de Comayagua, construida con apoyo de Taiwán, podría facilitar el acceso a mercados asiáticos y europeos.
Con mejores procesos de empaque, certificación y comercialización, el aguacate hondureño busca convertirse en una fuente creciente de empleo, ingresos y exportaciones.