Mientras muchos jóvenes sueñan con alcanzar las estrellas, André Enoc Mejía Romero dio un paso más cerca de ellas y ahora regresa a Honduras con un propósito que va más allá de los reconocimientos: compartir conocimiento y despertar vocaciones científicas en las nuevas generaciones.
Tras convertirse en el primer hondureño en participar en el NASA Space Academy Camp 2026, celebrado en el Kennedy Space Center de Florida, el joven sampedrano vuelve convencido de que la ciencia puede transformar vidas y abrir puertas a un futuro lleno de oportunidades.
Durante su estancia en la NASA, André recibió formación especializada en robótica, exploración espacial y trabajo colaborativo, además de participar en experiencias prácticas como simuladores de vuelo.
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El campamento reunió a estudiantes de distintos países, permitiéndole intercambiar ideas, aprender de otras culturas y fortalecer su preparación académica.
Más allá de los certificados obtenidos, el hondureño asegura que el mayor tesoro fue la experiencia adquirida y las amistades construidas en un entorno que impulsa la innovación y la creatividad.Ahora, con la mirada puesta en Honduras, André ha decidido convertir su experiencia en una herramienta de inspiración.


Su meta es visitar escuelas, impartir talleres y desarrollar actividades que acerquen la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas a niños y jóvenes de todo el país. Su historia demuestra que los grandes sueños pueden comenzar en cualquier rincón de Honduras cuando se combinan disciplina, perseverancia y pasión.
Agradecido por el respaldo recibido durante su participación en la NASA, André reafirma su deseo de convertirse en astronauta y, al mismo tiempo, ayudar a formar una generación de hondureños que se atreva a mirar el cielo y creer que también puede llegar lejos.