Josselin Ivette Callejas Marroquín, conocida como Joseline, es una emprendedora hondureña que convirtió su pasión por la repostería en un negocio exitoso.
Su historia demuestra que la creatividad, la disciplina y la fe pueden abrir puertas incluso en un sector competitivo.
Primeros pasos en la repostería
Joseline comenzó a los 17 años, cuando su madre la inscribió en un curso de panadería en el Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP).
Recuerda que su primer postre fueron pastelitos de piña: «Me sentí nerviosa y emocionada al mismo tiempo, llena de ilusiones«.
Ese momento marcó el inicio de un camino lleno de aprendizaje y sueños por cumplir.


Retos y aprendizajes del emprendimiento
Emprender en gastronomía exige tiempo, organización y dedicación.
Para Joseline, el mayor reto ha sido equilibrar su vida personal con las demandas del negocio, sin perder la calidad de cada postre.
Entre las anécdotas más divertidas fue aprender a manejar la batidora industrial: “Si no empiezas despacio con la harina, terminas cubierto de ella y pareces Gasparín”, dice entre risas.

El sello único de cada creación
Su estilo combina técnica, decoración y sabor. Joseline trabaja con merengue tradicional y lo fusiona con decoraciones modernas, logrando postres atractivos y deliciosos.
En su tienda en línea ofrece pasteles personalizados, cupcakes, pastelitos de piña, guayaba, fresa y blueberry, galletas estilo New York, rompopo y bombas de chocolate.




Innovación y visión a futuro
Joseline sueña con crear pasteles que desafíen la gravedad, llevando la repostería artesanal a otro nivel.

Para quienes quieren probar algo diferente, recomienda sus pasteles personalizados, que combinan sabores únicos con un toque tradicional y moderno que evoca la infancia.
Desde su cocina, Joseline demuestra que la repostería no solo se trata de postres, sino de crear experiencias, emociones y recuerdos inolvidables.