Magda Matamoros, cumplió su sueño de infancia de ser pintora

Tegucigalpa, Honduras.- Magda Matamoros, una mujer de 62 años de la aldea Santa Rosa, al sur de Tegucigalpa, ha cumplido su sueño de infancia de ser pintora.

Aunque en su juventud las circunstancias y las responsabilidades familiares la alejaron de su pasión, hace nueve años decidió retomar el pincel y explorar su talento artístico.

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Magda contó a la Revista Hibueras que sin formación formal en Bellas Artes, aprendió de manera autodidacta, convirtiendo su amor por el dibujo en una forma de arte que ha compartido no solo en Honduras, sino también en países como Francia, Estados Unidos y Guatemala.

La historia de Magda es un ejemplo de perseverancia y pasión. Inspirada por un cuadro que no pudo comprar, decidió pintarlo ella misma.

Desde entonces, «he creado una variedad de obras, que incluyen retratos, paisajes, y objetos decorativos, como piedras, tejas, sombreros y bolsos, usando principalmente acrílico y pintura textil».

Para Magda, el arte es más que un pasatiempo; es una manera de relajarse y honrar el talento que ella describe como un “don de Dios”.

«La pandemia me brindó la oportunidad de dedicar más tiempo al arte, y cada una de mis piezas tiene una historia personal y única», dijo.

Aunque no ha participado en exposiciones formales, tuvo la ocasión de recibir comentarios positivos de un pintor europeo, lo que la motivó aún más a seguir pintando.

Con una vida marcada por esfuerzo y superación, Magda Matamoros representa la belleza de nunca abandonar los sueños y seguir creando a pesar de los desafíos.

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