Un día como hoy, 17 de octubre de 1833, se estableció oficialmente un puerto en la Isla del Tigre, en el majestuoso Golfo de Fonseca, que años después, en 1848, recibiría el nombre de Amapala.
Desde sus inicios, este puerto se convirtió en una joya estratégica y comercial para Honduras, siendo durante décadas la puerta principal de intercambio marítimo con el mundo.
Su encanto natural, su historia y su gente lo han convertido en un símbolo de orgullo nacional.
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Entre 1895 y 1898, Amapala trascendió las fronteras hondureñas al ser designada capital de la República Mayor de Centroamérica, un ambicioso proyecto de unión que integró a Honduras, Nicaragua y El Salvador bajo una misma visión de progreso y hermandad regional.
Hoy, Amapala sigue cautivando con su belleza, su legado histórico y su potencial turístico. Cada rincón de su isla cuenta una historia de navegación, comercio y sueños compartidos.
Desde la Secretaría de Cultura, Artes y Patrimonios de los Pueblos de Honduras (SECAPPH) celebran con orgullo los 192 años de historia de este emblemático puerto del departamento de Valle, recordando que en sus aguas se refleja el espíritu de unidad y fortaleza del pueblo hondureño.