La escena musical hondureña continúa revelando talentos que fusionan identidad, autenticidad y una visión contemporánea del arte.
Entre ellos destaca Ámbar Menjívar, una cantautora que ha sabido convertir su herencia familiar en una propuesta fresca donde convergen el jazz, el blues, el indie y el reggae.
Con una trayectoria marcada por disciplina, pasión y evolución constante, Ámbar se ha posicionado como una de las voces emergentes más prometedoras del país.
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De una herencia musical a un proyecto de vida
La historia de Ámbar Menjívar está profundamente entrelazada con la música.
Nieta de un cantautor y hija de Elvis Menjívar, integrante de la mítica Elvis Band, creció en un ambiente donde la melodía y la poesía eran parte de la vida cotidiana.

A los 14 años tomó una guitarra por primera vez, siguiendo los pasos de su abuelo materno.
“En mi familia todos somos muy musicales. Aprendí guitarra con mi abuelo y pronto comencé a componer mis propias canciones”, recuerda.
A los 13 años ya competía en el Festival de la Música Hondureña, donde obtuvo el segundo lugar, y su voz empezó a llamar la atención en eventos escolares y coros institucionales.
De los escenarios escolares al profesionalismo
La consolidación de su carrera artística comenzó a los 16 años, cuando su madre la inscribió en un taller de canto y actuación que la ayudó a desarrollar su presencia escénica.
Al concluir el curso, fue seleccionada como la primera vocalista femenina de la banda Dream Warrior, con la que grabó en 2010 el disco Back to the 80s, una producción de sonido ochentero que la catapultó a escenarios locales y festivales.


Tras su salida de Dream Warrior en 2013, Ámbar decidió continuar su camino como solista, presentándose en bares y restaurantes; esa etapa, aunque discreta, le permitió madurar artísticamente y definir su propio estilo.
Reconocimientos y evolución artística
En 2018, su talento fue reconocido en la 1era Peña Artística del INJUPEMP, donde obtuvo el primer lugar con la canción “Cuna de Valientes”, compuesta por su abuelo.
Ese logro marcó un antes y un después: comenzó a tocar en eventos privados y escenarios profesionales, y poco después se unió a la banda Los 4 de la Ktrina, con quienes llegó a ser telonera de Alux Nahual.


La pandemia representó un momento de pausa y reinvención
En lugar de detenerse, Ámbar canalizó la incertidumbre componiendo nuevas canciones y explorando proyectos sonoros más personales.
En 2022 lanzó el dúo Dúo Alterno, y posteriormente integró la agrupación Overtone, conformada por músicos de La Ktrina.
Ese mismo año, participó nuevamente en la Peña Artística del INJUPEMP con su tema “La Voz”, una composición original que reafirmó su crecimiento como autora e intérprete.
Nuevas etapas: Barracuda, Los Catrines y un sueño en construcción
El 2023 la encontró como vocalista de Barracuda, una banda de rock con energía renovada.

Un año más tarde, en 2024, decidió emprender su propio camino con el proyecto Ámbar y Los Catrines, una propuesta que busca fusionar sonidos y estilos con un sello hondureño contemporáneo.
“Mi objetivo es crear música inédita que dialogue con distintos géneros, quiero aportar a la escena musical hondureña con un poquito de mi talento y con la autenticidad que me define”, afirma con una sonrisa.
Una artista en sintonía con el futuro
El nombre de Ámbar Menjívar comienza a resonar con fuerza en los espacios culturales del país.
Más allá de los escenarios, su historia refleja la perseverancia de una mujer que ha hecho de la música no solo una carrera, sino una forma de entender el mundo.