La Tierra podría estar a punto de registrar el día más corto jamás medido, y lo más desconcertante es que nadie sabe con certeza por qué está sucediendo.
Según el astrofísico Graham Jones, del sitio especializado timeanddate.com, el récord podría romperse en cualquiera de estas fechas: 9 de julio, 22 de julio o 5 de agosto, cuando la Tierra complete una rotación más rápida de lo habitual sobre su eje.
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¿Cómo se mide esto?
La duración de un día (conocida como **LOD, por sus siglas en inglés: Length of Day **) es monitoreada con relojes atómicos de altísima precisión. Un día común tiene 86,400 segundos, pero el planeta a veces tarda un poco más… o menos.
Estos ajustes se miden en milisegundos. En 2020, la Tierra tuvo un día 1,05 ms más corto de lo normal. En 2022, el 5 de julio estableció un nuevo récord al durar 1,66 milisegundos menos que el estándar.
Este año podría haber un nuevo mínimo, cuando la órbita de la Luna esté en su punto más alejado del ecuador terrestre, un factor que influye sutilmente en la rotación del planeta.
La Luna: freno y acelerador de la Tierra
Históricamente, la Luna ha ralentizado la rotación terrestre mediante las fuerzas de marea. Hace 4.500 millones de años, un día terrestre duraba apenas 3 a 6 horas.
La interacción gravitacional entre ambos cuerpos hace que la Luna se aleje unos 3,78 centímetros por año, robando energía de rotación a la Tierra.
Pero desde 2020, los científicos han observado una aceleración inesperada en la rotación. “Nadie esperaba esto”, afirma Leonid Zotov, experto del Instituto de Electrónica y Matemáticas de Moscú.
“Los modelos atmosféricos y oceánicos no explican esta aceleración. La causa parece estar dentro del núcleo de la Tierra, pero aún es un misterio”.
¿Qué pasará en el futuro?
Con el paso de miles de millones de años, se espera que la rotación de la Tierra y la órbita de la Luna se sincronicen completamente: la misma cara de la Tierra mirará siempre a la Luna.
Pero eso ocurrirá, según estimaciones, en unos 50 mil millones de años… un futuro tan lejano que probablemente la humanidad —o incluso la vida en la Tierra— ya no exista.
Hasta entonces, cada pequeño cambio en la rotación de nuestro planeta seguirá siendo un fenómeno fascinante, aunque imperceptible en la vida diaria.