Honduras enfrenta desafíos urgentes por hambre e inseguridad alimentaria

Este miércoles 28 de mayo, se celebró el Día Mundial contra el Hambre, una fecha clave para concienciar sobre la inseguridad alimentaria y fomentar acciones para erradicar el hambre y la malnutrición.

En entrevista con la Revista Hibueras, Stephanie Hochstetter, Directora de País y Representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Honduras, advirtió que 1.8 millones de personas en el país —equivalente al 18 % de la población evaluada— enfrentan inseguridad alimentaria aguda.

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De ellas, 1.6 millones están en crisis (Fase 3) y más de 116 mil en emergencia (Fase 4), según la Clasificación Integrada en Fases (CIF).

Seis regiones se encuentran en situación crítica, Gracias a Dios, Cortés (incluyendo El Progreso), Colón, Atlántida, Yoro y Santa Bárbara. Las causas incluyen factores climáticos, estructurales y socioeconómicos.

El informe resalta además que la desnutrición crónica en menores de cinco años llega al 29.9 % en el occidente y supera el 20 % en Gracias a Dios, cifras alarmantes bajo los estándares de la OMS.

Las poblaciones indígenas y afrodescendientes son especialmente vulnerables. El 65 % de los hogares miskitos y el 36 % de los lenca y maya-chortí enfrentan inseguridad alimentaria moderada o severa, una situación más crítica en hogares encabezados por mujeres.

La doble carga de malnutrición es también un problema creciente, como en el caso de las mujeres garífunas, donde el 81 % presenta sobrepeso u obesidad, atribuida a la baja diversidad alimentaria y el acceso limitado a servicios de salud.

En el Corredor Seco, que abarca 132 municipios en 14 departamentos del país, el impacto del cambio climático ha forzado a muchas familias a migrar debido a la escasez de alimentos. Niñez y personas mayores son los más afectados.

El PMA está implementando una respuesta integral que incluye, asistencia alimentaria de emergencia y transferencias en efectivo, Programas nutricionales dirigidos a grupos vulnerables, y Resiliencia agrícola mediante prácticas sostenibles y microseguros.

Apoyo al Programa Nacional de Alimentación Escolar, que beneficia a más de 1.3 millones de niñas y niños en unos 21,000 centros escolares del país.

Acciones anticipatorias en zonas de alto riesgo del Corredor Seco, activadas por disparadores climáticos para prevenir impactos mayores.

Estas acciones están alineadas con el Plan Estratégico del PMA en Honduras 2022–2026 y se implementan en coordinación con SEDESOL, SEDUC y PROASOL.

“Erradicar el hambre en Honduras requiere enfrentar tanto las emergencias inmediatas como las causas estructurales que perpetúan la malnutrición y la pobreza”, enfatizó Hochstetter.

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