Las baronesas en Honduras, surgieron a finales de la década de los años veinte y fue Elizabeth Florence de Strabogl, una mujer de origen inglés, que se estableció en Honduras, cuyo esposo había sido contratado como mecánico en una empresa de la ciudad, la que dio nombre a ese tipo de transporte debido a su presunto origen noble.
El nombre de «baronesas» fue dado a los camiones equipados localmente con carrocerías de madera para viajar al interior del país y es un nombre dado solamente en Honduras.

De acuerdo a historiadores hondureños, la señora decía que ella provenía de una familia de nobles y que ella conservaba el título de “Baronesa” de una casa Real en la Corte del Rey Jorge V del Reino Unido.
Se conoció que su esposo tenía dos camiones Ford y les desmontó las pailas metálicas y en los chasís montó carrocerías de madera confeccionadas a sus instrucciones por hábiles carpinteros de la ciudad.
En ese sentido, el montaje tenía unas ventanillas a ambos lados sin vidrios con unas cortinillas de tela retráctiles para proteger del polvo a los pasajeros, dos líneas de bancas forradas de cuero y el cupo no era para más de 20 personas.
También en la parte superior una parrilla de madera para acomodar valijas, fardos, costales y todo tipo de carga, unidades que se desplazaban por los polvorientos caminos y cruzaban los ríos en toda época.
Al surgir ese medio de transporte colectivo en Honduras, la población lo llamó “Las Baronesas”, para referirse a dichos camiones o buses improvisados, negocio manejado por la dama Elizabeth Florence de Strabogl.
Entre las empresas interurbanas que surgieron en ese entonces, fue empresas hacia el sur, el oriente, hacia Olancho y poblaciones de los alrededores de Tegucigalpa como Ojojona, Santa Ana, La Venta, San Buenaventura y Sabanagrande.
