La iniciativa del chef Adher Cruz, reunió a voluntarios, empresas y visitantes en una jornada que culminó con una torta de 50.8 metros y un mensaje de unidad para fortalecer el turismo local.
A las cuatro de la madrugada, mientras Valle de Ángeles apenas despertaba, un grupo de colaboradores comenzó una jornada que terminaría entre aplausos, fotografías y cientos de personas reunidas alrededor de una misma mesa.

El objetivo parecía ambicioso: preparar la torta mexicana más grande de Honduras; sin embargo, detrás de los 50.8 metros de longitud existía una idea mucho más profunda: demostrar que la unión también puede convertirse en una herramienta para impulsar el turismo y fortalecer el orgullo por el municipio.
La iniciativa fue impulsada por el chef Adher Cruz, propietario del restaurante Mr. Chile, quien días antes anunció el reto a través de las redes sociales de su negocio.
Lo que comenzó como una propuesta para atraer visitantes terminó por reunir a más de 1,100 personas en el Parque Central de Valle de Ángeles.

Una idea nacida para atraer visitantes
Para Adher Cruz, esperar que las oportunidades lleguen por sí solas no era una opción; atraer turistas y dinamizar la economía local, lo llevó a pensar en un evento abierto para todos.
«Fue por la necesidad de turistas en Valle de Ángeles, a veces esperar que todo caiga del cielo no es bueno, sino hay que buscar la manera de atraer el turismo con eventos masivos y gratuitos», expresó.




Los preparativos iniciaron a las 4:00 de la mañana y concluyeron a las 1:45 de la tarde; el resultado fue una torta de 50.8 metros elaborada con 90 panes baguette, 50 lechugas escarolas, 25 libras de tomate, 28 mazos de cilantro, cinco galones de mayonesa, 120 libras de cerdo, 25 libras de pollo, 14 libras de res, 46 aguacates, 31 libras de jamón prensado, 28 libras de quesillo y 180 huevos, además de ajo, cebolla y otros condimentos.


El apoyo de voluntarios y empresas hizo posible el reto
El proyecto recibió el respaldo de varias empresas privadas, entre ellas, Aguas La Tigra y Pollo Rey quien se sumaron tras recibir solicitudes formales.
«La empresa que se hizo presente sin nosotros pedirles fue Pollo Cortijo; ellos nos escribieron para decirnos que les gustó la idea y que querían ser parte», recordó Cruz.
Junto a Sonia Marina Díaz, Madelyn Salgado, Adela Alvarenga, Fredy Lagos, Vreni Castañeda, Iveth Chinchilla, Óscar Isaac Chandía, Geovanna Ivett Argeñal, Alejandro Caballero Soto, Flor de María Orellana, Elizabeth Cerrato y Addison Yonael, el chef logró completar la meta.



Además del acompañamiento empresarial, varios creadores de contenido documentaron el proceso y compartieron cada momento con miles de seguidores.
Más que un récord, una invitación a la convivencia
Aunque la magnitud del reto llamó la atención, para Adher Cruz el mayor logro fue otro: la satisfacción de ver a las familias disfrutar del bocadillo y el orgullo reflejado en los ojos de sus seres queridos fueron la mejor recompensa.
«Mucho orgullo porque varios negocios de Valle de Ángeles lo lograron gracias al esfuerzo de voluntarios y mi equipo; ver la mirada de mi esposa llena de orgullo por haber logrado tal hazaña fue muy satisfactorio», afirmó.


El chef reconoce que, en medio de la emoción, incluso se atrevió a pensar en una próxima meta.
«Alcanzamos el objetivo y lo superamos, ojalá el próximo año sean 100 metro; hoy caigo en cuenta que no fue tan buena idea mencionarlo, no me puedo levantar de la cama», bromeó.
La experiencia también despertó nuevas ideas entre los asistentes pues algunos ya hablan de preparar la baleada más grande o realizar una feria de la pupusa, según Cruz, esa reacción representa una victoria aún más importante.
«No se trata de romper un récord, es ir más allá de una invitación a la convivencia, convencernos que unidos sí se puede y sentarnos a conversar alrededor de la mesa para disfrutar la torta más grande de Honduras».
La hazaña de Adher Cruz y su equipo dejó una enseñanza que trasciende los 50.8 metros de pan: cuando una comunidad se une alrededor de una idea, el verdadero éxito no se mide por el tamaño del reto, sino por las personas que logra reunir.