Más que una película: el cine comunitario que recupera los espacios de encuentro en Puerto Cortés

Más de 107 niños y niñas, acompañados por sus familias, participaron en la primera función de cine comunitario realizada en el sector carretero de Puerto Cortés, una iniciativa impulsada por el periodista Walter Hernández, con el objetivo de fortalecer la convivencia vecinal, promover espacios de recreación familiar y reforzar el tejido social de la comunidad.

Mientras el sol se oculta sobre las comunidades Amigos del Campo y El Chile Arriba, decenas de familias comienzan a llegar a los predios de don Josué Licona para participar en una actividad poco habitual en la zona: una función de cine comunitario al aire libre.

Los niños esperan emocionados con palomitas en mano, los adultos, por su parte, aprovechan los minutos previos a la proyección para conversar con vecinos y conocidos; así poco a poco, las sillas se ocupan y la expectativa crece alrededor de una pantalla gigante que está a punto de iluminar la noche.

La escena podría parecer cotidiana en otros lugares, pero para estas comunidades representa algo novedoso ya que por primera vez, vecinos de distintas edades, se reúnen para compartir una experiencia colectiva que va más allá del entretenimiento.

Detrás de la iniciativa está Walter Hernández, periodista y residente del sector, quien encontró en el cine una herramienta para acercar a las familias y generar oportunidades de integración social.

Una idea nacida de la necesidad de convivir

El proyecto surgió tras identificar la escasez de actividades recreativas y educativas para niños y jóvenes de la zona. Hernández, junto a un grupo de colaboradores y vecinos, comenzó a diseñar una propuesta que permitiera reunir a la comunidad en un ambiente seguro y familiar.

La convocatoria se realizó mediante visitas casa por casa, grupos de WhatsApp, redes sociales y recomendaciones entre los propios habitantes; con una invitación sencilla: compartir una noche diferente en comunidad.

“Hay muchos niños y jóvenes que necesitan actividades recreativas y educativas, por lo que pensamos que el cine comunitario sería una excelente forma de reunir a los vecinos, compartir en familia y fortalecer los lazos de amistad entre todos”, explicó Hernández.

La respuesta superó las expectativas: Un total de 107 niños y niñas asistieron junto a sus familiares, convirtiendo la actividad en una de las iniciativas comunitarias con mayor participación reciente en el sector.

Cuando termina la película y comienza la conversación

La película seleccionada para la primera función fue Super Mario Bros., una producción elegida por su contenido familiar y los valores que transmite.

“Ha tenido un impacto muy positivo porque permite que las familias salgan de la rutina y compartan juntas en un ambiente seguro; los niños  viven una experiencia diferente, los padres conviven entre sí y se fortalece el sentido de comunidad”, señaló Hernández.

Al concluir la proyección, los asistentes intercambiaron opiniones sobre los mensajes de la película y conversaron sobre temas como la unión familiar, el respeto y la amistad.

El encuentro también se convirtió en una oportunidad para escuchar inquietudes, identificar necesidades y fortalecer la comunicación entre vecinos.

Esa dinámica continuará en futuras funciones, cuyas películas serán seleccionadas pensando en toda la familia y tomando en cuenta las sugerencias de los habitantes.

Una red de apoyo detrás de cada función

La realización de la jornada fue posible gracias a la colaboración de instituciones, amigos y miembros de la comunidad que aportaron recursos y apoyo logístico.

La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) colaboró con la instalación del suministro eléctrico necesario para desarrollar la actividad, mientras que la Policía Nacional asignó cinco agentes para garantizar la seguridad de los asistentes durante la jornada.

El sistema de sonido fue financiado mediante una colecta organizada entre amigos universitarios de Hernández y varios médicos de Puerto Cortés, quienes realizaron aportes económicos para respaldar el proyecto.

La pantalla fue facilitada por un vecino de la comunidad, mientras que las sillas fueron proporcionadas Keneth Flores, amigo del organizador.

“Agradecemos a la Policía Nacional, a la ENEE, a los emprendedores y a todos los colaboradores que hicieron posible esta actividad”, expresó Hernández.

Más allá de la proyección de una película, la iniciativa dejó una lección clara entre los asistentes: los espacios de convivencia siguen siendo necesarios y valorados por la comunidad.

Lo que comenzó como una noche de cine se transformó en una oportunidad para fortalecer los vínculos entre vecinos, recuperar el sentido de pertenencia y demostrar que la organización comunitaria puede generar encuentros capaces de unir a familias enteras alrededor de un objetivo común.

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