
La ciudad de Comayagua volvió a convertirse en epicentro de la Semana Santa con sus tradicionales alfombras de aserrín y solemnes procesiones, actividades que fortalecen la identidad cultural y dinamiza la economía local al atraer visitantes nacionales e internacionales.
Familias, empresas locales y miembros de la Iglesia Católica, formaron parte activa en la elaboración de las alfombras.




A lo largo del Viernes Santo, las calles del centro histórico se cubrieron de diseños elaborados con aserrín de colores, en una tradición que suma más de seis décadas.
Este año, las condiciones climáticas representaron un reto para los participantes; a pesar de ello, los equipos lograron completar las alfombras, lo que permitió mantener viva una de las expresiones más representativas del país.




“El esfuerzo de cada familia y grupo se refleja en cada alfombras, sabemos que no fue fácil por las lluvias, pero esta tradición sigue firme y muestra al mundo el valor cultural de nuestra ciudad”, expresó el alcalde Carlos Miranda.
Finalmente, las procesión recorrió las principales calles en medio de un ambiente de respeto y participación ciudadana, consolidando a Comayagua como uno de los destinos más visitados durante la Semana Santa.