Samaí Torres, la periodista que transformó su curiosidad de niña en voz de la cultura hondureña

Elsy Samaí Torres Pinel nació en San Marcos de Colón, Choluteca, en una familia donde el juego y la formación en valores fueron esenciales durante su infancia.

“Tuve una infancia muy bonita; uno de los recuerdos más presentes es el tiempo de juego con mis hermanas; fue una parte importante de nuestro desarrollo, sin obviar que teníamos nuestras responsabilidades escolares muy claras”, recuerda.

De pequeña era conversadora; cada visita que llegaba a la casa enfrentaba un interrogatorio de su parte, hasta que su padre, Julio Torres, intervenía con firmeza: “Elsy Samaí, vaya a jugar con sus hermanas…”.

Así aprendió a equilibrar curiosidad, convivencia familiar y valores.

Con la adolescencia llegó la reserva y la introversión: “Me iba por detrás de la casa para no saludar; esa tendencia introvertida me acompaña hasta ahora; pero, como toda persona que busca mejorar, he tratado, por mi profesión, de superar ciertas dificultades en la interacción social”.

La vocación y la formación profesional

Samaí no recuerda un momento o hecho que la impulsara a estudiar periodismo.

“La verdad es que quisiera tener una historia espectacular al respecto, muy inspiradora, pero lo cierto es que solo dije: quiero estudiar periodismo, y eso hice”.

Su interés por la lectura y la disciplina se desarrolló gracias a la influencia temprana de su padre: “Mi papá siempre nos leía cuentos a mí y a mis hermanas, Juanita y Marylen; eso me ayudó mucho a aprender a leer rápido y a mantener un buen ritmo al hacerlo”.

Samaí asegura que le gusta leer, pero la influencia más profunda de su infancia no provino de los libros, sino de la disciplina, responsabilidad y empatía que aprendió de su mamá y papá; base firme y silenciosa se ha mantenido en el tiempo.

Primeros pasos y coberturas clave

Pese a que creció con poco acceso al arte y la cultura, su interés floreció en la universidad, donde se acercó al teatro, la literatura y las exposiciones.

Samaí obtuvo la Licenciatura en Periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH),  luego se especializó en Crítica y Comunicación Cultural en el grado de Máster en la Universidad de Alcalá, España.

Su primer contacto profesional fue en 2010, durante su práctica profesional en el diario El Heraldo, en la sección Vida bajo la supervisión de la periodista Gloria Moncada: “Algo que he de agradecerle es que me vio como una integrante más de su sección, y eso me desafió, porque tenía que estar al nivel de esa confianza”.

Un año después, integra el equipo periodístico del medio, con asignaciones en las fuentes de salud, cultura, internacionales y como editora de la revista dominical Siempre.

Una de sus primeras coberturas culturales fue la inauguración de una réplica de la Torre Eiffel en Tegucigalpa; recuerda que pasó horas redactando media página, experiencia que reflexiona con pena y satisfacción del proceso de aprender y crecer.

Durante estos 15 años ha recibido reconocimientos como el Premio de Periodismo Cultural Guillermo Castellanos Enamorado (2012), distinciones de la UNAH Comayagua (2014) y de Banco Lafise en la Bienal de Honduras.

Una voz que defiende la cultura

Samaí reconoce los desafíos del periodismo cultural, donde la disciplina no siempre es valorada.

“A veces he sentido que escribo para nada, pero cuando se nubla el pensamiento con esto, recuerdo que siempre hay alguien que lee, y mientras haya alguien que lea, para mí, como periodista que escribe; y no como medio que revisa números, seguirá siendo importante”.

De la curiosidad periodística a la escritura de libros

Además de su trabajo en el periodismo, Samaí Torres también ha explorado la escritura desde otra perspectiva.

Recientemente escribió su primer libro, un proyecto de crónicas que nació de su interés por contar historias y profundizar en los temas que le apasionan.

La obra representa una extensión natural de su oficio como periodista, donde la observación, la investigación y la sensibilidad por la cultura se convierten en materia narrativa.

Torres adelantó que ya trabaja en la idea de un segundo libro, con el que espera seguir aportando, desde la palabra escrita, al registro honesto y responsable.

En un contexto donde la cultura aún lucha por ocupar un lugar central en la agenda nacional, la labor de periodistas como Samaí Torres adquiere un valor trascendental: no solo por documentar procesos y voces del ámbito artístico, sino también por convertirse en una lupa que permite observar, con mayor claridad, los aciertos y los desafíos que enfrenta la sociedad hondureña.

Quizá su trabajo no cambie por sí solo la política cultural del país, como ella misma reconoce, pero sí deja un registro de lo que Honduras crea, piensa y sueña desde el arte.

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