El deporte centroamericano vivió un momento memorable durante la primera edición del Ironman 70.3 de El Salvador, donde el hondureño Juan José Reyes protagonizó una inspiradora hazaña al competir como guía del triatleta colombiano no vidente Alberto Carrillo.
La competencia reunió a atletas élite y aficionados de distintos países, consolidándose como un evento internacional de alto nivel. En medio de este exigente escenario, la participación del hondureño destacó por su compromiso, preparación y espíritu deportivo, demostrando el poder del trabajo en equipo.
El Ironman 70.3 es una de las pruebas de resistencia más desafiantes del triatlón. Los participantes deben completar 1.9 kilómetros de natación, 90 kilómetros de ciclismo y 21.1 kilómetros de carrera a pie. Reyes y Carrillo lograron completar el recorrido con un tiempo oficial de 6 horas, 20 minutos y 56 segundos, evidenciando una gran sincronización y fortaleza física durante toda la competencia.
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Desde la etapa inicial de natación, ambos atletas avanzaron unidos mediante una cuerda reglamentaria que permite al guía orientar al competidor con discapacidad visual.

Posteriormente, durante el ciclismo, utilizaron una bicicleta tándem adaptada que les permitió pedalear juntos manteniendo equilibrio y velocidad.
En la etapa final de carrera, la comunicación constante fue clave. Reyes debía advertir cada cambio de ritmo, curvas u obstáculos del terreno para garantizar la seguridad y el desempeño de su compañero.
La participación de la dupla dejó un hito histórico: Carrillo se convirtió en el primer atleta no vidente en completar el Ironman 70.3 en El Salvador.
Este logro resalta el valor del deporte inclusivo y proyecta el talento hondureño en competencias internacionales, enviando además un poderoso mensaje de superación, solidaridad y esperanza para nuevas generaciones de atletas.