
Hoy, 16 de enero, se conmemora el 28 aniversario de la fundación del Monumento al Cristo del Picacho, uno de los símbolos religiosos y urbanos más representativos de la capital.
La fecha fue marcada por la celebración de la Santa Misa, presidida por Monseñor José Vicente Nácher, que reunió a fieles, familias y visitantes en un ambiente de recogimiento y reflexión.




El Cristo del Picacho fue inaugurado en 1998 como una iniciativa de la Iglesia católica, impulsada por el entonces arzobispo de Tegucigalpa, Monseñor Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, en el contexto de la preparación espiritual hacia el Jubileo del año 2000.
La obra fue concebida como un signo visible de fe, esperanza y protección, con la intención de que la imagen de Cristo Resucitado contemplara la ciudad desde lo alto del cerro El Picacho, al norte de Tegucigalpa.

La escultura fue realizada por el artista hondureño Mario Zamora Alcántara, quien dio forma a una imponente figura que alcanza aproximadamente 30 metros de altura, incluyendo su base.
Su silueta, visible desde distintos puntos de la ciudad, se ha integrado con el paso del tiempo al paisaje capitalino y a la identidad espiritual de sus habitantes.
La administración y resguardo del monumento están a cargo de la Fundación Cristo del Picacho, una organización sin fines de lucro vinculada a la Iglesia católica.
Más allá del mantenimiento del sitio, la fundación desarrolla una labor social orientada a la promoción de valores, el fortalecimiento comunitario y el apoyo a proyectos educativos y sociales, con el objetivo de que el monumento sea también un punto de partida para acciones solidarias.
A 28 años de su fundación, el Cristo del Picacho continúa siendo un lugar de encuentro, oración y memoria colectiva, reafirmando su papel como símbolo de fe y esperanza para Tegucigalpa y para Honduras.