La reactivación del sector agroalimentario se ha convertido en uno de los motores más importantes del desarrollo social y el crecimiento económico del país.
Con inversiones históricas y programas integrales, el agro hondureño fortalece la seguridad alimentaria, dinamiza la economía rural y mejora las condiciones de vida de miles de familias productoras.
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Según la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), estas acciones han permitido reducir la inseguridad alimentaria en más de un 12 %, impactando positivamente tanto a productores como a consumidores, especialmente en las zonas rurales.
Para la ministra Laura Elena Suazo, invertir en el campo es apostar por alimentos, empleo y dignidad para las familias que sostienen la producción nacional.



Con una inversión superior a los 6,050 millones de lempiras en Bonos Agropecuarios y más de 4 mil millones a través del Bono Tecnológico Productivo, más de 850 mil productores fueron beneficiados, logrando un aumento significativo en la producción de granos básicos, hortalizas, café, frutales y ganadería.
A esto se suman avances inéditos como programas de mejoramiento genético, inseminación artificial, centros de reproducción pecuaria e incubadoras avícolas.

El sector cafetalero también muestra resultados alentadores, con la renovación del parque cafetalero mediante más de 150 millones de plántulas, beneficiando a más de 120 mil familias.
En paralelo, se fortaleció la organización productiva, el acceso a financiamiento, la asistencia técnica y la agroindustria, incluyendo proyectos históricos en La Mosquitia.
Con el repunte en la producción de frijol, maíz y arroz, pese a los desafíos climáticos, el agro se consolida como un pilar estratégico para garantizar alimentos, empleo y un crecimiento económico sostenible para Honduras.