
La reciente desaparición de la imagen del Niño Jesús de un pesebre en Copán Ruinas, Honduras, generó alarma entre algunos vecinos.
Posteriormente, se confirmó que el hecho no correspondía a un delito, sino a una antigua tradición navideña conocida como el “robo del Niño”, una práctica simbólica de carácter religioso y cultural.

La costumbre consiste en sustraer la imagen del Niño Jesús con testigos, para luego acordar su devolución mediante una celebración comunitaria.
El responsable del “robo” asume el compromiso de organizar una fiesta, que generalmente se realiza el 6 de enero, Día de Reyes, cuando la imagen es devuelta en procesión al pesebre.

Durante el acto participan niños vestidos como la Sagrada Familia, pastores y ángeles, en un ambiente festivo que culmina con un convivio público.
En algunas representaciones, el “ladrón” es llevado de forma simbólica por la policía como parte del ritual tradicional.
Según el historiador Haroldo Rodas, esta práctica podría remontarse a la época colonial y se mantiene en países como Guatemala, Nicaragua y Venezuela; su origen se asocia al pasaje bíblico en el que Jesús se separa temporalmente de José y María en Jerusalén.
El “robo del Niño” es una de las tradiciones navideñas menos estudiadas y se encuentra en riesgo de desaparecer, por lo que especialistas destacan la importancia de su preservación como parte del patrimonio cultural.