
Nuestra misión de rescatar fragmentos de historia de Tegucigalpa y Comayagüela, aquellas heroicas gemelas bautizadas como Real de Minas de San Miguel de Heredia y Real Villa de la Concepción de María, nos permite recordar gestas que, pese a su grandeza, parecen desvanecerse con el tiempo.
Baloncesto femenino: la epopeya de Georgina Murillo y sus compañeras
Hace medio siglo, nuestras “cipotas” de baloncesto conquistaron el Primer Campeonato Centroamericano y de Panamá en el antiguo Gimnasio Nacional.


Georgina Murillo, la pequeña gran “Abuela”, lideró al equipo junto a figuras como Chila Rodríguez, Lupita Corea, Aída y Julieta Kattan, y las hermanas Bertot de La Ceiba.
Durante veinte días, estas heroínas deportivas hicieron olvidar a los hondureños los problemas sociales, políticos y económicos que nos aquejaban, dejando una huella imborrable en la historia del deporte femenino.
Béisbol: la victoria inesperada en Campo La Isla
En los años veinte, el histórico Campo La Isla fue testigo de una hazaña bélica en el deporte: Honduras derrotó sorpresivamente 8 a 7 a El Salvador durante la tradicional semana deportiva del 15 de septiembre.
Marco Antonio Ponce, poeta y futbolista del legendario Motagua, empujó tres carreras con un batazo de cuatro esquinas que quedó en la memoria colectiva. Este triunfo demuestra que el espíritu competitivo hondureño tiene raíces profundas y gloriosas.
Fútbol y atletismo: destellos de grandeza
En 1930, la Selección Nacional de Honduras se enfrentó a Jamaica y conquistó un memorable subcampeonato centroamericano bajo la guía de figuras como don Juan Navarro y su hermano Leto.
Más adelante, en atletismo, el capitán Héctor Mayen representó a Honduras en el Maratón de Guatemala, siendo la única representación nacional, un gesto de valor y dedicación individual que inspira hasta hoy.
La cúspide del fútbol hondureño: España 1982
El Mundial de 1982 en España marcó la epopeya máxima del fútbol catracho en el siglo XX.
Honduras sorprendió al mundo con victorias históricas sobre España e Irlanda, quedando a segundos de clasificar a octavos de final frente a Yugoslavia, cuando un injusto penal truncó la hazaña.
Desde entonces, injusticias arbitrales han perseguido al fútbol nacional, pero nuestra historia deportiva sigue brillando por la entrega y talento de sus protagonistas, desde los primeros logros frente a equipos centroamericanos hasta los grandes desafíos internacionales.
Estas gestas, que van desde el baloncesto femenino hasta el Mundial de fútbol, son testimonio del coraje, la pasión y el talento hondureño.
Que la memoria de estos héroes deportivos siga inspirando a nuevas generaciones y mantenga viva la llama de nuestro orgullo patrio.
Nota al lector:
Esta crónica fue tomada del libro «Arrastrando Lejanías» de Raúl Lanza Valeriano, periodista y escritor, fundador de Revista Hibueras.