La actriz y activista América Ferrera realizó una visita profundamente conmovedora al albergue CAFEMIN, en la Ciudad de México, donde hizo un llamado urgente a humanizar la migración y proteger a las miles de personas que atraviesan uno de los procesos más difíciles y peligrosos de sus vidas.
Como Embajadora de Buena Voluntad de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Ferrera recorrió las instalaciones y escuchó de primera mano los desafíos que enfrentan mujeres, niñas, niños y familias que han tenido que abandonar sus hogares en busca de seguridad.
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Durante la visita, la actriz expresó su preocupación por los recortes presupuestarios y las políticas que están afectando gravemente a organizaciones humanitarias como CAFEMIN, obligándolas a despedir personal y suspender programas esenciales.
Ferrera subrayó que estos servicios no solo brindan alimento o atención médica, sino que literalmente salvan vidas.
La directora del albergue, la hermana María Magdalena Silva, explicó a Ferrera cómo el congelamiento de fondos ha golpeado su capacidad de operación, aun cuando el flujo migratorio y el sentimiento antimigrante continúan en aumento. Entre los esfuerzos para sostenerse, CAFEMIN ahora apuesta por la producción y venta de tortillas, gracias a maquinaria donada por la OIM.
Conmovida por los testimonios, Ferrera insistió en la necesidad de garantizar espacios seguros donde las personas migrantes puedan dejar atrás, aunque sea por un instante, el constante estado de trauma que la ruta migratoria impone.
También reflexionó sobre cómo el discurso global ha deshumanizado a esta población vulnerable, recordando que la mayoría son mujeres, niños y familias que solo buscan sobrevivir.
Hija de migrantes hondureños, Ferrera compartió que su propia historia es prueba del poder del sacrificio y la esperanza. Llamó a toda la sociedad —incluido el sector económico— a involucrarse y aportar, recordando una verdad esencial: “Puede hacer mucho por una persona el simplemente ser vista como un ser humano”.