El calzado que sostiene a Trinidad: artesanía en un mercado que no mira lo propio

En Trinidad, Santa Bárbara, el sonido de las máquinas de coser y el olor a cuero son parte del paisaje diario, más de cinco mil familias dependen de un oficio heredado: la fabricación artesanal de calzado.

En talleres instalados en patios, corredores y pequeñas bodegas, se levanta una industria que resiste mientras el mercado favorece la importación y el Estado continúa sin integrar al sector en sus compras públicas.

En ese escenario nació Expo Tecalza Trinidad 2025 , iniciativa impulsada por peletería «El Triunfo», con la coordinación de Roxana Flores Polanco, con la visión de visibilizar a los artesanos y abrir oportunidades de formación y comercialización.

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Su segunda edición reunió a productores locales y proveedores de Guatemala, país que ha consolidado una cadena de suministros que dialoga de cerca con los artesanos trinitecos.

Una industria que se sostiene desde la familia

El oficio no comenzó ayer; en Trinidad, muchos aprendieron el trabajo de manos de sus padres y abuelos.

La familia López Polanco carga con más de cinco décadas de trayectoria: “Venimos de una tradición que se estaba perdiendo; decidimos unir fuerzas para innovar y sostener el rubro”, explica Flores.

Esa decisión implicó incorporar materiales de mayor calidad, diversificar diseños y profesionalizar procesos.

La importación de cuero desde Guatemala elevó los estándares de fabricación, pero también evidenció una brecha: Honduras no produce las materias primas especializadas que la industria local requiere.

El desafío del consumo local

A pesar de que el calzado triniteco ofrece durabilidad y precios accesibles, el consumidor hondureño continúa priorizando marcas importadas, muchas de ellas fabricadas en serie y con materiales de baja resistencia.

“Podemos hacer un zapato que cuesta L. 300 producir, pero el mercado compra uno extranjero más caro o uno barato y sin calidad”, afirma Flores.

Esa elección incide directamente en la estabilidad de los talleres, que enfrentan temporadas de menor demanda con escasas alternativas para sostener su producción.

Un Estado distante de su propio productor

La distancia entre el sector y las instituciones públicas se refleja en el acceso a las compras estatales.

Aunque el Gobierno lanza licitaciones para adquirir calzado escolar, los artesanos de Santa Bárbara nunca reciben convocatorias directas, hay intermediarios.

“Estamos de brazos cruzados, no hay formación continua, ni capital semilla ni espacios de exposición”, señala Flores.

Mientras tanto, el país importa calzado industrial desde Asia a precios bajos, dejando al sector artesanal fuera del ciclo económico a pesar de su capacidad técnica para abastecer la demanda nacional.

Expo Tecalza como puente posible

Frente a esas brechas, Expo Tecalza funciona como espacio de encuentro, convoca a artesanos, proveedores y empresarios regionales para intercambiar conocimientos y explorar alianzas.

Este año participaron ocho marcas locales y delegaciones de Guatemala, cuya experiencia aporta modelos replicables para fortalecer al gremio hondureño.

Algunos emprendedores cerraron acuerdos con empresas regionales tras destacar en diseño, durabilidad y manufactura.

La urgencia de mirar hacia adentro

La industria del calzado en Trinidad no solo es economía: es identidad comunitaria, pero sin acceso a mercados, sin apoyo estatal y sin consumo local, la continuidad del oficio se debilita.

El sector pide algo básico: reconocimiento, capacitación y participación en licitaciones sin intermediarios, no busca subsidios, sino condiciones equitativas para competir.

Hacia una industria que se niega a desaparecer

El desafío es lograr que Honduras reconozca su propia manufactura y la incluya en sus decisiones de compra.

Expo Tecalza avanza hacia ese objetivo, con organización comunitaria y sin respaldo estatal, ha unido al gremio, fortalecido su identidad y abierto un diálogo necesario.

La meta es que la edición 2026 encuentre a un Estado dispuesto a escuchar y a una ciudadanía dispuesta a mirar lo que se produce en casa.

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