¡Que Pijeo! retrata la vida en Tegucigalpa con ironía, arte y autenticidad

Entre el caos, la esperanza y la ironía cotidiana de Tegucigalpa, la realizadora hondureña Ninoska Arely Manzanares Torres presenta hoy, jueves 6 de noviembre, a las 6.30 P.M., en la Alianza Francesa, el capítulo piloto de la serie ¡Que Pijeo!.

Una serie nacida del caos cotidiano

Desde el primer instante, ¡Que Pijeo! deja claro que no busca idealizar la ciudad, sino desnudarla con humor y ternura.

La producción nació en 2024 bajo la Primera Convocatoria Sami Kafati del IHCINE, en la ventana de desarrollo y producción de series para televisión.

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A través de su guion, Ninoska Torres propone un retrato coral de la vida en el centro histórico de Tegucigalpa, donde cuatro personajes se cruzan entre sueños, frustraciones y esperanza.

“El título resume ese espíritu: sobrevivir en esta ciudad ya es un pijeo”, comenta la directora.

El edificio donde se desarrolla la historia se convierte en un escenario simbólico: viejo, lleno de grietas, pero vivo; allí se entrelazan las historias de Alberto, Miranda, Polet y Edgar, quienes reflejan los distintos rostros de la capital hondureña.

Rostros que cuentan la ciudad

Alberto, interpretado por Agustín López, es un conserje solitario y jugador empedernido que intenta sabotear la venta del edificio donde ha vivido toda su vida; viviendo con la nostalgia y resistencia de quienes se niegan a perder su lugar en la ciudad.

Miranda, encarnada por Adriana Vega, es una maestra de música bohemia que confía más en el tarot que en sí misma; su vida da un giro inesperado cuando el destino le juega una mala pasada frente a las cámaras, mostrando con humor las contradicciones de la fe, la inseguridad y el arte.

Polet, interpretada por Andrea Ayala, llega a Tegucigalpa buscando superarse; le caracteriza una  ingenuidad y ambición que la llevan a decisiones que pondrán en riesgo su libertad, retratando los desafíos de quienes migran desde el interior a la capital.

Finalmente, Edgar, interpretado por Eduardo Blanco, es un estudiante de música clásica que sueña con romper moldes y dedicarse al rap; éste personaje expone la tensión entre las expectativas familiares y el deseo de autenticidad, un conflicto muy presente en la juventud hondureña.

“Cada uno de ellos representa una batalla distinta, pero todos comparten lo mismo: la necesidad de resistir y sobrevivir”, afirma Torres.

Una mirada femenina al cine hondureño

En un contexto donde las mujeres directoras aún son minoría, Ninoska Torres asume el reto de construir un relato desde su mirada sensible, crítica y profundamente humana.

Con más de siete años de experiencia en el mundo audiovisual, ha trabajado como directora, guionista, editora, actriz y asistente de fotografía, participando en festivales internacionales y en proyectos apoyados por IHCINE y PAKAS.

Del sueño al movimiento: una historia que conecta

La primera proyección de ¡Que Pijeo! se realizó en el Museo para la Identidad, donde el público reaccionó con entusiasmo e identificación.

“Nos preguntaban cuándo saldría el siguiente capítulo o si habría segunda temporada; eso nos confirmó que la historia conecta con la gente”, recuerda Torres.

Esa conexión impulsa ahora la búsqueda de apoyo en la Segunda Convocatoria Sami Kafati 2025, con el objetivo de producir los próximos episodios y consolidar la serie como una de las voces más prometedoras del cine hondureño.

Esta noche, al encenderse la pantalla en la Alianza Francesa, ¡Que Pijeo! reflejará a Tegucigalpa y su gente: sus risas, tropiezos y sueños, contados con verdad, identidad y corazón.

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