El legado del Dr. Mario Catarino Rivas: el médico de los pobres que dejó huella en San Pedro Sula

Pocas figuras han dejado una marca tan profunda en la historia médica de Honduras como el Dr. Mario Catarino Rivas, un hombre cuya vida estuvo guiada por la empatía, la humildad y el compromiso con su pueblo.

El hospital que hoy lleva su nombre, inaugurado el 15 de agosto de 1990, es un homenaje eterno al médico sampedrano que dedicó su existencia al servicio de los más necesitados.

Nacido el 7 de marzo de 1912 en San Pedro Sula, hijo de don Catarino Rivas Chacón, originario de Jacaleapa, El Paraíso, y de doña María Pérez, de nacionalidad guatemalteca, el Dr. Rivas fue un ejemplo de superación y entrega.

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Realizó sus estudios primarios en la escuela Ramón Rosa y los secundarios en el Instituto José Trinidad Reyes, para luego continuar en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y culminar su carrera de medicina general en El Salvador en 1940, donde también se especializó en enfermedades respiratorias.

En 1948 contrajo matrimonio con Nelly Hepburn Chávez y durante más de cuatro décadas ejerció la medicina en su consultorio ubicado sobre la antigua Farmacia Salvadoreña.

Su trato humano y su disposición para atender a todos, sin importar su condición económica, lo convirtieron en una figura entrañable para los sampedranos.

Por su bondad, se ganó el apodo de “el médico de los pobres”. Muchos recuerdan cómo cobraba apenas un lempira por consulta y, con una sonrisa, obsequiaba una paletita a los niños que atendía.

También brindó atención gratuita en el Hospital Leonardo Martínez, donde dedicaba largas horas de su tiempo sin esperar recompensa alguna.

Su fallecimiento, el 25 de noviembre de 1986, causó profundo pesar entre quienes lo conocieron y fueron testigos de su generosidad. Sin embargo, su legado continúa vivo en el hospital que lleva su nombre, símbolo de servicio, humanidad y compromiso con la salud del pueblo hondureño.

Hoy, recordar al Dr. Mario Catarino Rivas es rendir homenaje a un verdadero ejemplo de amor al prójimo, un médico que convirtió su profesión en un acto de entrega y compasión.

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