Con ilusión y optimismo, los productores de cardamomo en Honduras dan inicio a una nueva temporada de cosecha que proyecta superar los 90 mil quintales, acompañada de precios históricos impulsados por la creciente demanda internacional de esta especia aromática.
Los municipios de Quimistán, en Santa Bárbara, y Omoa, en Cortés, se han consolidado como los principales centros de producción.
El año pasado, Quimistán registró 50 mil quintales y Omoa 40 mil quintales, generando en conjunto más de 2,800 millones de lempiras. Este 2025-2026, las expectativas son aún más altas, tanto en producción como en exportaciones.
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La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), a través de PRONAGRO, acompaña a los productores con asistencia técnica y capacitación. Ensso Díaz, secretario técnico de la cadena de cardamomo, expresó que el enfoque está en fortalecer la productividad y abrir más mercados internacionales.
El alcalde de Quimistán, Rubén Darío Pacheco, recordó que la cosecha pasada dejó una derrama de 1,600 millones de lempiras en su municipio, beneficiando no solo al agro, sino también a comercios y servicios.
Por su parte, Alex González, productor de Omoa, compartió que el año anterior su localidad alcanzó los 1,200 millones, un respiro económico para miles de familias.
Además de ser un motor económico, el cardamomo hondureño refleja el compromiso de los agricultores con prácticas sostenibles, asegurando calidad y respeto al medio ambiente.
Con la mirada puesta en mercados como Guatemala y la firmeza del trabajo comunitario, Honduras reafirma su camino hacia convertirse en un referente regional en la producción de esta valiosa especia.