La Rosario Mining Company operó en San Juancito desde 1878 hasta 1954, marcando un antes y un después en la historia del país.
La compañía construyó la primera planta hidroeléctrica, instaló el telégrafo y hasta estableció la primera planta embotelladora de Pepsi en Centroamérica. Curiosamente, San Juancito tuvo energía eléctrica antes que Tegucigalpa.
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El impacto fue enorme, bosques enteros fueron talados para construir túneles, viviendas y carreteras.
También durante la década de 1920 más de 3,000 mineros trabajaban en la zona e incluso hubo un consulado de Estados Unidos en El Rosario.


El presidente Marco Aurelio Soto tuvo fuertes vínculos con la compañía: poseía acciones y trasladó la capital de Honduras de Comayagua a Tegucigalpa en 1880, favoreciendo a la mina por su cercanía.
En 75 años de operaciones, la Rosario extrajo más de 100 millones de dólares en oro, plata, cobre y zinc de las montañas de San Juancito. Pero en 1954, tras una huelga general, la mina cerró y miles de personas emigraron en busca de trabajo.
Hoy, gran parte de lo que fue la mina Rosario está dentro del Parque Nacional La Tigra, donde la naturaleza volvió a reclamar su espacio.