Cine y memoria: la Honduras que René Pauck guardó para las nuevas generaciones


En 1973, René Pauck llegó a Honduras desde la provincia de Quebec, Canadá, con una cámara de 16 mm al hombro y una idea clara: registrar el pulso humano de los proyectos de desarrollo promovidos por Cáritas Honduras.

Durante un año, al lado de la Iglesia Católica, produjo documentales de corte humanista que sembraron la base de un trabajo audiovisual incluyente, creativo y técnico.

Tras esa experiencia inicial, Pauck regresó temporalmente a Quebec para presentar ante la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (ACDI) un proyecto técnico que fortaleciera los medios de comunicación comunitarios.

La iniciativa fue respaldada por Cáritas Internacional con el nombre “Medios de Comunicación en Circuito Cerrado de Televisión (CCTV)”, que apuntaba a filmar la realidad cotidiana del país.

«Ya mi vida estaba clara, quedarme en Honduras porque me ofrecía la oportunidad de hacer cine, más tarde una familia», aseguró René.

De peluquero de damas a cineasta

Antes de convertirse en cineasta, René fue aprendiz de peluquero, formado por su madre, también se enlistó en el ejercito francés, pero su vocación siempre fue el cine.

En las décadas de los 60 y 70, la producción nacional era incipiente, existían canales de televisión que trabajaban con video, pero el cine como medio artístico emergía, con figuras pioneras como Sami Kafati y Fosi Bendeck.

Más tarde, de 1971 al 75, el maestro Pauck tuvo el privilegio de conocer y colaborar con Kafati, Bendeck y otros realizadores de televisión y cine.

A lo largo de las décadas 80, 90 y 2000, produjo decenas de documentales centrados en el desarrollo humano, creando una memoria visual invaluable para Honduras.

En 1984, entrega uno de sus trabajos más emblemáticos: «Maíz, Copal y Candela«, una joya de rescate audiovisual de la cultura Lenca, producida junto a Mario López, Atanacio Herranz, Vilma Martínez y Jorge Federico Travieso, con el colectivo «Cine Taller Honduras».

Este documental de gran sensibilidad etnográfica retrata de manera fiel y sin intervención alguna, los rituales y tradiciones de la etnia lenca en la práctica agrícola, festividades religiosas, lenguaje, bailes, comidas e indumentarias propias sin uso de actores, teniendo como protagonista a la comunidad indígena.

La documentación de los conflictos y realidades invisibilizadas de Centroamérica, con una mirada profundamente empática y crítica, es otro de sus legados.

Después de 52 años, más de trescientas piezas audiovisuales  avalan el camino de René Pauck, pionero del documental antropológico y etnográfico en Honduras.

Salvaguarda del patrimonio audiovisual de Honduras

Desde hace diez años, el maestro René Pauck dirige la Cinemateca Universitaria “Enrique Ponce Garay” en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, custodio de más de 16 mil archivos audiovisuales que resguardan la memoria del país.

Ha creado y liderado un esfuerzo colectivo por recuperar y preservar el cine, no solo como archivo histórico, sino como herramienta para formar pensamiento crítico y conectar a las nuevas generaciones.

«Si usted quiere crear memoria, hay que ir a la fuente”, afirma Pauck  “A veces la encontramos, a veces no…pero cada archivo antiguo puede convertirse en una pepita… oro puro para la historia de Honduras».

Reconocimiento

En 2013, René Pauck recibió la Orden Nacional del Mérito de Francia por su incansable labor en el rescate del patrimonio fílmico de Honduras.

En 2025, la Presidencia del Senado Francés le otorgó un reconocimiento adicional, que no pudo recibir en persona debido a compromisos en el país que adoptó como suyo.

Sin embargo, su mayor galardón no lleva medalla ni protocolo: vive en cada hondureño que, gracias a su trabajo, puede hoy sentir el latido de una Honduras en un filme vive, siente y atesora en su memoria.

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