Honduras vuelve a enfrentarse a un llamado de precaución. Las autoridades han advertido sobre un nuevo repunte de enfermedades respiratorias altamente contagiosas —entre ellas, el Sar-COVID-19— y nos invitan, una vez más, a actuar con responsabilidad.
Ante esta situación, el mensaje no puede ser más claro: cuidarnos es una tarea de todos.
Desde la familia hasta las aulas, desde las oficinas públicas hasta las calles de nuestras ciudades y pueblos, el bienestar colectivo está tejido por los actos cotidianos de prudencia, empatía y sentido común.
Usar mascarilla, respetar el distanciamiento, asumir el teletrabajo o pasar a la modalidad virtual en las clases no son gestos de miedo, sino de amor. Son una manifestación de respeto mutuo y de compromiso con quienes nos rodean, especialmente con los más vulnerables.
En una nación que ha sabido levantarse de huracanes, crisis y pandemias, no olvidamos que el valor del cuidado está profundamente arraigado en nuestra identidad. Los hondureños y hondureñas sabemos cuidarnos entre nosotros.
Lo hacemos cuando compartimos un plato de comida, cuando velamos por nuestros adultos mayores, cuando no permitimos que nadie se quede atrás. Hoy, ese mismo espíritu solidario debe volver a guiar nuestras acciones.
Desde Revista Hibueras, reiteramos la importancia de atender los llamados institucionales con responsabilidad, pero también de reconocer que la salud pública es un ejercicio de ciudadanía activa.
No es tarea exclusiva del gobierno ni de los profesionales sanitarios. Es una cadena que comienza en casa y se fortalece cuando cada eslabón asume su parte.