Desde tempranas horas de la mañana, en el bullicioso Segundo Anillo de San Pedro Sula, una joven emprendedora llena de energía y carisma deleita a sus clientes con jugos naturales y sabrosas baleadas.
Su nombre es Ivana Cabrera, conocida cariñosamente como “La niña de los jugos y las baleadas”, un apodo que se ha ganado con esfuerzo, dedicación y una sonrisa constante.
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Ivana abre su negocio todos los días desde las 6:00 de la mañana, ofreciendo a los sampedranos un desayuno tradicional con sabor casero. En su rotulado se lee con orgullo: “La niña de los jugos”. Pero detrás de este pequeño negocio hay una historia de perseverancia y lucha.
“Desde pequeña, mi madre me enseñó a cocinar y a salir adelante. En Honduras no queda de otra que emprender y sobrevivir”, cuenta Ivana, quien inició vendiendo jugos de manera ambulante. Con lo poco que ganaba, comenzó a ahorrar hasta reunir lo suficiente para establecer su propio puesto de comida.
Hoy, no solo vende refrescantes jugos naturales, sino también baleadas que muchos ya consideran entre las mejores de la zona. Su negocio está ubicado en calle 15 del Segundo Anillo, rumbo al Estadio Olímpico, y es visitado por vecinos, trabajadores y estudiantes que buscan calidad, sabor y buen servicio.
Ivana Cabrera se ha convertido en un símbolo de esfuerzo y superación, demostrando que con trabajo honesto y pasión por lo que se hace, los sueños sí se pueden cumplir.
Se invita a la ciudadanía a apoyar su emprendimiento y a compartir su historia, como una forma de fortalecer el consumo local y dar valor a quienes luchan día a día por salir adelante en Honduras.

