En el vibrante mundo culinario de Honduras, la historia del Chef Robby Molina se destaca como un ejemplo de pasión, perseverancia y autenticidad.
Desde sus raíces humildes en Olancho hasta convertirse en un referente gastronómico en Roatán, su recorrido inspira por su dedicación y por la fuerza con la que ha convertido la cocina en su lenguaje de vida.
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De Olancho a los fogones: un destino forjado con esfuerzo
Robby Alexander Molina Almendarez, nacido el 18 de diciembre de 1982, es el tercero de seis hermanos en una familia campesina.
Aunque de joven mostró interés por el fútbol, su verdadero destino lo descubrió a los 19 años en Tegucigalpa, donde comenzó como lavaplatos en una cadena de restaurantes.
Fue allí donde un chef, al notar su curiosidad y determinación, le abrió las puertas al arte culinario. “La gastronomía conquistaba paladares, ese fue el punto decisivo”, recuerda Molina sobre el inicio de su vocación.

Aprendizaje autodidacta y evolución constante
Sin formación académica inicial, su aprendizaje se dio de manera empírica, absorbiendo conocimientos de chefs internacionales y destacando por su capacidad de adaptación y mejora continua.
Con el tiempo, decidió certificar su trayectoria y se convirtió oficialmente en chef profesional, demostrando que la experiencia y la pasión pueden abrir cualquier puerta.



Roatán: un paraíso que se convirtió en hogar
En 2006, Robby llegó a Roatán, isla que lo enamoró por completo. Hoy la llama su hogar y asegura que debería estar “en la lista de todos para visitar” por su naturaleza, aventura y oferta gastronómica.
Desde allí ha representado con orgullo a Honduras en eventos nacionales e internacionales, promoviendo la riqueza culinaria isleña.



Una cocina con filosofía y emoción
Para Molina, cocinar es “una aventura sin reglas” y una forma de crear recuerdos duraderos. No se trata solo de preparar platos, sino de contar historias y despertar emociones.
A lo largo de su carrera ha preparado cientos de recetas, pero lo que más le satisface es que sus comensales se lleven “un buen recuerdo” de cada experiencia.


Inspiración, rock y lectura
Su cocina se alimenta también de la inspiración que encuentra en la lectura y la música. Entre sus libros favoritos están La Ciencia de las Especias y Cuatro Casas de Jordi Cruz.
Mientras cocina, el rock en español lo acompaña, especialmente Mägo de Oz, siendo La Danza del Fuego su himno creativo.


Más allá del chef: un embajador del sabor
Hoy, a sus 42 años, casado y acompañado por su compañera de vida, Robby Molina no solo es un chef reconocido, sino un verdadero embajador del sabor hondureño, un narrador de emociones a través de cada platillo, y un ejemplo inspirador de cómo los sueños pueden cocinarse a fuego lento, con disciplina, pasión y amor por la tierra.
Su legado es un menú de experiencias inolvidables que conquistan corazones y paladares.