Honduras.- La Esperanza, Intibucá vivió este sábado 28 de junio un día lleno de alegría, tradición y orgullo cultural con el colorido desfile de carrozas del XIX Festival Nacional del Choro y el Vino, uno de los eventos más emblemáticos del occidente de Honduras.
En medio del bullicio festivo, uno de los momentos más destacados fue la participación del emprendimiento liderado por mujeres lencas de la comunidad Buenos Aires, Guajiquiro, La Paz, quienes se robaron las miradas y aplausos del público por su creatividad, autenticidad y compromiso con sus raíces.
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Estas emprendedoras artesanas y productoras locales representan con orgullo a la etnia Lenca, portando trajes típicos elaborados a mano, y ofreciendo productos que reflejan siglos de sabiduría ancestral.
Su participación no solo realza la belleza del festival, sino que fortalece la economía local y promueve el empoderamiento femenino en comunidades rurales.

Guajiquiro, la cuna viva de la cultura Lenca
Ubicado en el departamento de La Paz, Guajiquiro Centro es uno de los pocos lugares de Honduras donde la población es 100 % de etnia lenca.
Fundado en 1791, este municipio se caracteriza por conservar su esencia indígena, con un ritmo de vida tranquilo, costumbres intactas y una fuerte identidad comunitaria.

Una de sus expresiones más emblemáticas es la alfarería lenca, un arte milenario que se remonta a la época precolombina.
Las mujeres conocidas como loceras elaboran estas piezas únicas con técnicas tradicionales, posicionando a Honduras a nivel internacional por su riqueza cultural.

Un festival que celebra lo nuestro
El Festival del Choro y el Vino es mucho más que una feria gastronómica; es una celebración de la diversidad, la identidad indígena y el talento local.
Los sabores del bosque, como el choro (hongo comestible silvestre), y el vino artesanal, se mezclan con música, danzas, desfiles y mercados de emprendedores que convierten a La Esperanza en el epicentro de la cultura lenca cada año.





Este 2025, las mujeres de Buenos Aires, Guajiquiro, han demostrado que el emprendimiento rural con identidad es una poderosa herramienta de desarrollo. Su ejemplo inspira y reafirma que la tradición también es futuro.






