Cambio climático y agricultura: la siembra de primera en jaque

Honduras.- El campo hondureño enfrenta hoy una nueva realidad: la del cambio climático como un actor determinante en los ciclos agrícolas.

El esperado inicio de la temporada de siembra de granos básicos —maíz y frijol— ha tenido que ser pospuesto por la inestabilidad en las lluvias, fenómeno directamente vinculado a las alteraciones en los patrones climáticos globales.

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La ministra de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), Laura Suazo, ha confirmado lo que muchos productores ya temían: la tradicional «siembra de primera» tendrá que esperar hasta mediados de junio.

Es un retraso inusual que preocupa, porque no se trata solo de cambiar fechas, sino de adaptarse a una nueva era en la que la naturaleza ya no responde a los calendarios que antes guiaban la producción agrícola nacional.

Estamos hablando de una de las cosechas clave para la seguridad alimentaria del país. Si esta se retrasa o se ve afectada por eventos climáticos extremos, las consecuencias se sentirán en la disponibilidad y precio de los alimentos, especialmente para las familias más vulnerables.

El gobierno, por su parte, ha activado programas como el Bono Tecnológico Productivo, el Bono Ganadero y el Bono Cafetalero. Estas medidas, aunque valiosas, deben acompañarse de una estrategia de adaptación más profunda y de largo plazo. No basta con entregar insumos, urge fortalecer la resiliencia del agro ante un clima cada vez más volátil.

Es crucial que el apoyo técnico llegue de manera oportuna y efectiva, pero también que se impulsen inversiones en sistemas de riego, almacenamiento de agua, semillas resistentes y prácticas agroecológicas. Apostar por una agricultura climáticamente inteligente ya no es una opción, es una necesidad nacional.

Es momento de escuchar a los productores y brindarles herramientas para enfrentar un futuro incierto. Muchos de ellos dependen exclusivamente del ciclo agrícola estacional y si la siembra de primera falla, sus ingresos y alimentación están en riesgo.

Honduras, como país altamente vulnerable al cambio climático, debe asumir con responsabilidad que el sector agrícola necesita más que bonos: necesita transformación, innovación y voluntad política sostenida.

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