Mundo.- La COVID-19, que irrumpió en 2019 como la peor pandemia en un siglo, ya no representa la amenaza que alguna vez fue.
Sin embargo, sigue siendo motivo de alerta para la Organización Mundial de la Salud (OMS), a cinco años del inicio de la pandemia.
Te puede interesar.- 2025 traerá malas noticias para dueños de estos celulares
El virus SARS-CoV-2 ha evolucionado hacia variantes menos letales, aunque más contagiosas, gracias a la vacunación y la inmunidad adquirida.
En 2024 se reportaron 3 millones de casos globales, muy por debajo de los 445 millones registrados en 2022.
Este año, la COVID-19 causó 70,000 muertes, en comparación con los 3.52 millones de 2021, el año más mortífero.
El virus se comporta ahora como una gripe estacional, con síntomas leves o moderados en la mayoría, pero aún peligrosa para personas mayores o vulnerables.
Amenaza
La OMS advierte que la vigilancia global se ha relajado, con menos pruebas y reportes, lo que dificulta un control adecuado.
Según análisis de aguas residuales, el virus podría estar circulando hasta 20 veces más de lo reportado oficialmente.
Además, preocupa el impacto del «COVID largo», que afecta al 6% de los casos graves con síntomas persistentes en múltiples órganos.
El aprendizaje de la pandemia de COVID-19 impulsa la creación de un tratado internacional contra pandemias, que busca garantizar la cooperación global en el desarrollo y distribución equitativa de vacunas, tratamientos y diagnósticos.
Con más de 7 millones de muertes oficiales y hasta 20 millones estimadas, la COVID-19 se equipara en números absolutos a pandemias históricas como la gripe de 1918.
La OMS insiste en que aprender del pasado es clave para evitar una repetición de los errores en la gestión de futuras crisis sanitarias globales.