Honduras.- El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra la Mujer, una fecha crucial para reflexionar sobre una de las violaciones de derechos humanos más extendidas en el mundo.
De igual manera la violencia que se ejerce sobre las personas al ser discriminadas por su género y para reclamar políticas para su erradicación.
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La violencia hacia las mujeres tiene diversas manifestaciones y puede ocurrir en cualquier contexto. Las estadísticas son alarmantes:
Según estadísticas, cada 10 minutos, una mujer muere a manos de su pareja o un miembro de la familia.
Además 245 millones de mujeres y niñas en todo el mundo sufren violencia física o sexual por parte de sus parejas íntimas.
Mientras que 736 millones de mujeres (aproximadamente 1 de cada 3) han sido víctimas de violencia física o sexual en algún momento de su vida.
Menos del 40% de las mujeres que sufren violencia buscan ayuda, y menos del 10% presentan la denuncia ante las autoridades.
Estos datos reflejan una crisis global de derechos humanos que no solo afecta la seguridad y el bienestar de las mujeres, sino también su libertad y dignidad.
Cada una de estas formas de violencia tiene efectos devastadores en las mujeres, afectando no solo su salud física y mental, sino también su capacidad para participar plenamente en la sociedad.
En muchas ocasiones, la violencia contra las mujeres también tiene una dimensión económica. El control del dinero, la propiedad y los recursos de la pareja son formas de control que limitan la independencia de la mujer, impidiéndole tomar decisiones autónomas y salir de la situación de violencia.
El feminicidio, o asesinato de mujeres por razones de género, es una de las manifestaciones más extremas de la violencia machista.
En países como Honduras, el feminicidio se ha convertido en una epidemia social, con tasas alarmantes de mujeres asesinadas, muchas veces por sus parejas o exparejas.
La violencia estructural contra las mujeres se refleja en la impunidad con la que a menudo se tratan estos crímenes, lo que contribuye a la perpetuación de la violencia.
Para erradicar la violencia de género, es fundamental adoptar un enfoque integral que aborde tanto las causas estructurales como los efectos inmediatos de la violencia.
La erradicación de la violencia de género no solo depende de la acción de los gobiernos, sino de todos los sectores de la sociedad: desde la educación y los medios de comunicación hasta las comunidades locales.
Por eso cada 25 de noviembre, iniciado por el movimiento feminista latinoamericano en 1981, tiene como objetivo visibilizar y condenar la violencia de género, que afecta a una de cada tres mujeres en el planeta, ya sea de forma física, sexual o psicológica.
La fecha fue elegida en honor a las hermanas Mirabal, conocidas como Las Mariposas, quienes fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960, en la República Dominicana, por su oposición al régimen dictatorial de Rafael Trujillo.
En 1999, la Asamblea General de la ONU adoptó oficialmente este día como una jornada de concientización, recogiendo las voces de quienes luchan por erradicar la violencia contra las mujeres en todo el mundo.
Hoy, más que nunca, necesitamos un compromiso global para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas. Cada 25 de noviembre, como todos los días, unámonos para romper el silencio, denunciar la violencia y apoyar a las sobrevivientes en su lucha por una vida libre de abuso.
Es el momento que juntos, construyamos un futuro en el que todas las mujeres puedan vivir sin miedo, con dignidad, respeto y libertad. No más violencia. No más feminicidios. No más silencio.