¿Quiénes eran los Trece Locos del Guanacaste? (Video)

Tegucigalpa, Honduras.- Los «Trece Locos del Guanacaste» fueron un grupo de intelectuales hondureños que, en la década de 1970, se organizaron en el «Comité Pro Monumentos a Juan Ramón Molina» con el propósito de honrar y preservar el legado del destacado poeta y escritor hondureño.

Este grupo, sin recibir apoyo gubernamental, se reunía cada sábado en la sede de la Asociación de Prensa Hondureña (APH) en el barrio El Guanacaste, en Tegucigalpa, para planificar actividades que difundieran y resaltaran la vida y obra de Molina, uno de los grandes exponentes del modernismo literario en Centroamérica.

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Los miembros de este grupo fueron: Eliseo Pérez Cadalso, Antonio Osorio Orellana, Raúl Lanza Valeriano, Dionisio Ramos Bejarano, Héctor Elvir Fortín, Agustín Córdova Rodríguez, Magda Argentina Erazo, Juan Domingo Torres Barnica, Elpidio Alejandro Acosta Navarro, Marco Rolando San Martín, Marcial Cerrato Sandoval, Daniel Vásquez y Mario Hernán Ramírez.

Conocidos como «Los Trece Locos del Guanacaste» debido a su perseverancia y entrega, estos intelectuales emprendieron uno de sus proyectos más ambiciosos: la creación de una estatua en honor a Molina.

Encargaron la escultura al artista hondureño Mario Zamora Alcántara, quien residía en México, y asumieron el desafío de reunir el millón de lempiras necesario para financiar el monumento y su traslado desde el taller de Zamora en la Ciudad de México hasta Honduras.

Finalmente, la estatua fue colocada en el parque La Libertad de Comayagüela, la ciudad natal del poeta.

La dedicación del grupo no se limitó a la creación de esta estatua, ya que también impulsaron la publicación de un libro con las principales obras de Juan Ramón Molina: Tierras, Mares y Cielo, Lo que dijo Don Fausto y El Habitante de la Osa.

Este proyecto fue posible gracias al patrocinio de Herman Allan Padgett, dueño de la imprenta AlinColor, quien respaldó la publicación de la obra para asegurar que el legado de Molina perdurara en el tiempo y fuera accesible a nuevas generaciones.

«Los Trece Locos del Guanacaste» se convirtieron así en un símbolo de devoción cultural y preservación histórica en Honduras, dejando un legado de profunda admiración hacia la obra de Juan Ramón Molina y contribuyendo a su reconocimiento y difusión en el ámbito literario y cultural.

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