El escritor Modesto Meza Mejía, redactó un poema en honor al General Francisco Morazán. El paladín centroamericano nació un 3 de octubre de 1792 y murió ejecutado en San José de Costa Rica el 15 de septiembre de 1842.
I
Yo no sé qué es lo que siento, qué mano mueve mi lira, qué mi corazón inspira y eleva mi pensamiento; ¿es acaso el sacramento de alguna divinidad a el sol de La Trinidad?, ¿es numen del patriotismo que enardece el Unionismo desde la inmortalidad…?
II
Comprendo mi pequeñez y aun así contar yo quiero como una rapsodia de Homero, como el que cantó a Jerez… Se agita mi alma a la vez que al vuelo tiende mi sueño y se agiganta mi empeño cuando veo la figura de Morazán en la altura a través del cielo istmeño.
III
Morazán ¡Genio divino! Semi-Dios predestinado a combatir denodado combatir denodado en pro de nuestro destino; su valentía y el tino de «luchador espartano» lo llevaron siempre ufano por los triunfantes senderos entre aquellos granaderos que pasaron al arcano.
IV
El ruido de los bridones despierta el alma mía y admiro la gallardía de los soberbios leones, brillan invictos blasones en la tierra de pinares, callan los vientos, los mares cuando pasan los guerreros presentando sus aceros ante los patrios altares.
V
Triunfador en mil combates vio florecer el ideal, en un Pueblo Federal que acabó con los debates. No le amedran los magnates, y diez años se mantiene inspirado en Hipocrene de «Unión Centroamericana», abriendo para el mañana el camino que conviene.
VI
Al fin los conservadores que encabezaba Carrera con pretensión altanera sitiaron los derredores, y en medio de los fragores lo reclama el ostracismo, lo consuela el idealismo y se marcha a otros lares, donde los grandes pesares conviven con el civismo.
VII
El Águila a sus alturas en viaje feliz retorna, donde la muerte transforma en gloria sus vestiduras. Altiva su Patria, Honduras, y los siglos al pasar se yerguen a contemplar la figura más egregia que logró con estrategia las alturas escalar.
VIII
Desde la inmortalidad reclaman con heroísmo: Morazán, el unionismo; Bolívar, la Libertad. En tanto la humanidad, herida por las pasiones, espera que las naciones logren la paz afianzar y que ese despertar se estrechen los corazones.
Escrito por Modesto Meza Mejía, en la Revista Hibueras de 1983