A tan solo 12 kilómetros de Tegucigalpa, entre montañas y aire fresco, se encuentra un pequeño paraíso natural que cada fin de semana enamora a quienes buscan una escapada diferente.
Se trata de Finca La Sabana, ubicada en la comunidad de Nuevo Juncales, en el municipio de Santa Lucía, donde cuatro hermanos han convertido el cultivo de flores y frutas en una experiencia turística llena de color y naturaleza.
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Los hermanos Ferrera han dedicado su esfuerzo al cultivo de girasoles, fresas y diversas flores ornamentales, logrando que los visitantes disfruten de un paisaje lleno de vida y armonía.
La calidez con la que reciben a cada persona hace que el lugar se sienta aún más especial, invitando a caminar entre los campos florales, tomarse una selfie entre los girasoles y saborear fresas recién cosechadas a un costo de 100 lempiras la bandeja.




Durante el recorrido realizado por Revista Hibueras, fuimos cordialmente atendidos por Jorge Tobías, de la municipalidad de Santa Lucía, así como por Gerardo Ferrera y César Ferrera, productores de la comunidad de Nuevo Juncales. Ellos nos explicaron que el campo de girasoles estará abierto únicamente este fin de semana, debido a que el período de floración de esta planta es corto y su belleza solo puede disfrutarse por pocos días.
Un rincón mágico entre flores, fresas y naturaleza
El contraste amarillo y dorado de los girasoles crea un escenario impresionante que parece sacado de una pintura. Cada pétalo refleja la belleza de la naturaleza y despierta inspiración en quienes contemplan estos campos.





Además de los girasoles, en la finca se cultivan flores como aster, solidagos, margaritas y otras variedades que posteriormente se comercializan en los mercados de la capital.
Los visitantes también pueden participar en la recolección de fresas, cortándolas directamente del campo para llenar su propia bandeja.
La entrada a la finca tiene un costo de 50 lempiras, lo que permite recorrer el lugar, disfrutar del paisaje y capturar hermosas fotografías al atardecer.





El proyecto también impulsa nuevas iniciativas como la apicultura y producción de miel, mientras que la fauna de la zona sorprende con especies como cusucos, conejos, venados y comadrejas que habitan en las montañas cercanas al Parque Nacional La Tigra.
Finca La Sabana es hoy un ejemplo de emprendimiento rural que demuestra que la tierra, cuando se cultiva con pasión, también puede florecer como destino turístico.



