El Refugio de Vida Silvestre Cuero y Salado, en Atlántida, volvió a convertirse en escenario de ciencia, compromiso y amor por la naturaleza con la realización del Censo Centroamericano de Aves Acuáticas 2026.
La actividad fue liderada por el Club de Observación de Aves Cotinga, con el valioso respaldo de FUCSA y AvesHonduras.
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Jafeth Zablah, coordinador del Club Cotinga, destacó que este es el décimo quinto conteo consecutivo en el área, un esfuerzo que permite comparar datos a lo largo de 15 años y entender mejor los cambios en las poblaciones de aves.
Durante tres días, el equipo recorrió senderos acuáticos y terrestres, desde Boca del Toro hasta el Lago Barra, incluyendo monitoreos nocturnos y evaluaciones en zonas de desembocadura, donde habitan aves playeras.
Además del registro de cerca de un centenar de especies acuáticas, se tomaron mediciones de salinidad, profundidad y condiciones del ecosistema, evaluando factores como deforestación o intervención ganadera.
Estos datos son claves para determinar el impacto del cambio climático y otras presiones ambientales en el Caribe hondureño.
Josué Quintana resaltó que el aviturismo puede convertirse en motor de desarrollo local, mientras que la bióloga Daniela Alemán subrayó la importancia del monitoreo científico continuo.
El refugio, creado en 1987, protege especies emblemáticas como manatíes, jaguares y monos aulladores.
Más que un conteo, este censo reafirma que las aves no solo embellecen el paisaje: son aliadas del desarrollo sostenible y guardianas silenciosas de nuestros ecosistemas.