
El Guancasco, tradición ancestral que une a comunidades hondureñas, cobró vida ante el lente de Jeancarlo Aguilar, fotógrafo documental comprometido con la preservación del patrimonio intangible.
Nacido en el Distrito Central y criado en Ojojona, Aguilar combina sensibilidad, técnica y un profundo respeto por las historias que retrata.


Su estudio, Studio 5.24, refleja su conexión familiar y su vocación de documentar tradiciones, identidad y memoria colectiva.
De la curiosidad al compromiso profesional
Desde su primera cámara, Aguilar entendió que la fotografía podía expresar lo que a veces no logra decirse con palabras.
“No fue una foto perfecta técnicamente, pero sí fue una imagen que me hizo sentir algo; entonces entendí que la fotografía podía expresar lo que a veces no sé cómo decir con palabras”, recuerda.
Crecer en Ojojona, rodeado de tradiciones vivas y celebraciones populares, moldeó su sensibilidad y su estilo cercano, documental y emocional, que busca capturar la autenticidad y dignidad de cada momento.
Studio 5.24: un proyecto con raíces familiares
El nombre de su estudio tiene un significado íntimo: “Representa fechas importantes de mi familia, y el punto es el espacio entre ellos y yo; todo mi trabajo está dedicado a mi esposa y a mi hijo”, explica.
Su formación combina aprendizaje técnico, práctica constante y autoeducación.
Aguilar trabaja con personas e instituciones que valoran la imagen como memoria y prioriza proyectos culturales y sociales donde la fotografía tiene un propósito más allá de lo comercial.



Documentar tradiciones y conectar generaciones
Cubrir el Guancasco exige preparación técnica y emocional: “Técnicamente estudié el evento, la luz, los momentos clave y las emociones».




Detalló a Revista Hibueras que para la cobertura investigó, durante el evento observó y disparó la cámara para dar significado humano, cultural y religioso al acontecimiento.
Para Aguilar, la fotografía también es un puente entre generaciones.
“Una buena imagen puede despertar curiosidad, orgullo y sentido de pertenencia, especialmente en los jóvenes que muchas veces se sienten desconectados de sus raíces”.

Además, aconseja a quienes quieren comenzar en fotografía: “Que no se obsesionen solo con el equipo; observen, practiquen, fallen y sean pacientes«.
Jeancarlo dice que la fotografía es sensibilidad y respeto por las historias que se cuentan.



Con Studio 5.24, continuará documentando la memoria cultural hondureña, combinando técnica, sensibilidad y pasión por preservar lo auténtico.
Desde Revista Hibueras aplaudimos su trabajo documental, así como la creatividad y sensibilidad que hacen posible la divulgación y preservación del patrimonio cultural de Honduras.