
Honduras se consolida como el tercer productor de café en Centroamérica, reconocido por la calidad de su grano y la diversidad de sus regiones cafetaleras.
El café hondureño se exporta a 59 destinos del mundo, pero también existen emprendimientos que acercan esa excelencia al consumidor nacional: Claudio Miguel Banegas Gutiérrez lo hace con Estoicoffee, una marca que apuesta por el café de especialidad y por la conexión directa con el origen.


“La idea surgió cuando probé un café de especialidad llamado San Rafael, en Copán; aquella bebida era una combinación de café y cacao; quedé encantado con el sabor y la sensación que me provocó en el paladar”, recuerda.
Esa experiencia marcó un punto de partida; Claudio entendió que Honduras no solo produce café para exportación, sino esos granos de alta calidad, merecen ser valorados dentro del país.
“Una de mis metas es que los hondureños descubran el verdadero sabor del café de especialidad y se conecten con la riqueza de nuestra tierra”, afirma.
Del aroma de Copán al café de altura

Todo comenzó en Copán, pero pronto Claudio comprendió que el café de especialidad hondureño, se cultiva en múltiples regiones con perfiles sensoriales únicos.
Investigó, se formó y estableció relaciones con productores de Ocotepeque, Lempira, El Paraíso, Marcala y Santa Bárbara, convencido de que el potencial del café nacional va más allá de una sola zona.
Su formación en agroindustria alimentaria en la Universidad de Zamorano, sumada a cursos de barismo, le permite cuidar cada etapa del proceso: desde la cosecha manual hasta el tueste, que preserva aroma, sabor y carácter.

“Honduras tiene diferentes regiones productoras de café y, a medida uno se introduce más, descubre la riqueza y diversidad que pocos conocen”, asegura.
En Ocotepeque, se producen granos de cuerpo medio, acidez equilibrada y notas marcadas de cacao y chocolate oscuro, características que definen el perfil de Estoicoffee y lo convierten en una experiencia aromática y estimulante.
En El Paraíso, destaca la variedad Parainema, reconocida por sus notas complejas y su alta demanda en el mercado internacional, un ejemplo más del valor del café hondureño de especialidad.
Filosofía estoica y perseverancia en cada taza
El nombre Estoicoffee nace de la afinidad de Claudio con la filosofía estoica y su visión de vida basada en valores.
“Usted tiene una misión, un objetivo, y no importa lo que pase en el exterior; lo único que puede controlar es lo que está dentro de usted”, explica.
Esa convicción se formó desde la infancia, debido que sus padres tenían una pulpería familiar, donde aprendió el valor del trabajo, la constancia y la honestidad.
“Al inicio, cuando miraba que las cosas iban mal, decía: tengo que ser constante”, y así me mantenía firme en el propósito.


Esa mentalidad le permitió sostener su emprendimiento en momentos difíciles y diversificar su oferta con productos locales como cacao puro, chocolate oscuro, miel, polen y lácteos, siempre bajo el mismo principio: calidad, origen y compromiso con el consumidor.
Retos y visión para emprendedores hondureños
Claudio reconoce que el camino del emprendimiento en Honduras presenta retos técnicos, financieros y comerciales.
“A nuestros compatriotas hondureños hay que culturizar para que apoyen a los emprendedores; cada emprendedor es una familia que día a día lucha y trabaja en un mercado muchas veces con competencia desleal”, sostiene.

Para él, la capacitación, la educación en valor agregado y políticas diferenciadas para pequeños productores son claves para fortalecer la economía nacional.
Su misión con Estoicoffee es promover la cultura del café de especialidad hondureño, acercar al consumidor al origen del grano y destacar las características únicas de cada región cafetalera.
Quienes deseen conocer y adquirir Stoicoffee pueden hacerlo a través del teléfono del distribuidor 9981-2345 o en Instagram @estoicoffee7, donde la marca comparte su historia, su café y el orgullo de producir desde las montañas de Honduras.