Cuevas de Susmay: un tesoro subterráneo de Olancho que hoy está al alcance del viajero

La carretera de Olancho, parte esencial del Corredor Agrícola, ha abierto nuevas rutas para el turismo interno y la aventura.

Gracias a esta vía, hoy es posible viajar de Tegucigalpa a Trujillo en unas cinco horas y descubrir maravillas naturales que antes resultaban difíciles de visitar. Una de ellas son las impresionantes Cuevas de Susmay, ubicadas a solo cinco kilómetros del municipio de Gualaco, en Olancho.

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Las Cuevas de Susmay son una espectacular formación geológica atravesada por un río subterráneo de aguas cristalinas. En su interior, los visitantes pueden caminar o nadar durante aproximadamente dos horas a lo largo de sus 6.7 kilómetros de extensión.

El recorrido ofrece un espectáculo natural único, con estalactitas, estalagmitas y verdaderas catedrales de roca formadas en las entrañas de la tierra.

Para llegar, se debe salir de Tegucigalpa por el Corredor Agrícola hasta Juticalpa y continuar rumbo a Trujillo. Tras pasar San Francisco de La Paz, a unos 50 kilómetros, se encuentra Gualaco, a unas dos horas y media de la capital.

Desde allí, el camino conduce hacia la aldea Jicalapa, hasta el caserío Las Joyas del Zacate, donde inicia el sendero hacia las cuevas.

Para disfrutar plenamente la experiencia, se recomienda contratar guías locales y llevar equipo adecuado como foco, lámpara sumergible y esnórquel.

El agua puede alcanzar los 15 °C en verano. Olancho, además, destaca por albergar otras joyas naturales como las Cuevas de Talgua y la cueva de conglomerado más profunda del mundo, confirmando su riqueza geográfica incomparable.

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