En la penumbra cálida de una sala en la colonia Bella Oriente, Tegucigalpa, Verenice inicia una rutina casi ritual: acomoda toallas, ajusta la música, enciende una vela aromática y calienta el aceite terapéutico entre sus dedos antes de comenzar su labor.
Sus manos, formadas en el Centro Artesanal e Industrial para Ciegos de Santa Lucía (CAIPAC), son el eje de Healing Hands, una clínica especializada en masajes relajantes, terapéuticos, con piedras calientes, faciales, Shiatsu y Anma sobre la ropa, y reflexología podal.
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“Al principio solo quería aprender algo para trabajar y no depender de mis papás”, confiesa Verenice.
Sin embargo, tras horas de práctica y la guía de instructores formados en Japón, Verenice desarrolló un estilo que combina precisión, sensibilidad y una escucha atenta del cuerpo.
Manos con técnica y memoria corporal
Su formación le permitió dominar maniobras profundas para aliviar dolencias y movimientos suaves para inducir relajación.

Además, esa versatilidad le permite trabajar tanto sobre la ropa, en técnicas que prescinden de aceites, como con emulsiones terapéuticas y aromaterapia.
Pero más allá del conocimiento técnico, sus manos parecen tener memoria: detectan zonas tensas, leen la temperatura del tejido y ajustan la presión al instante.
Esta capacidad explica por qué sus clientes con inflamación o dolor crónico suelen percibir alivio desde las primeras sesiones.
Testimonios y el brazo curativo del tacto
La eficacia de su trabajo se refleja en la experiencia de quienes la visitan.
Verenice recuerda el caso de una joven que llegó tras una mala praxis médica, con inflamación persistente:
“Tuvimos varias sesiones y ella pudo percibir la mejoría; había gastado bastante en médicos, y los masajes le ayudaron un montón”, relata.


Este resultado sintetiza su propósito: ofrecer alivio real y acompañar procesos de recuperación desde el tacto.
En ese diálogo silencioso entre presión y pausa, sus masajes no solo alivian la tensión: también reducen el estrés, mejoran la calidad del sueño, favorecen la regulación emocional y disminuyen sustancias asociadas al dolor.

Por eso, quienes llegan a su consulta no solo buscan un masaje, sino recuperar el bienestar y reconectarse con su propio cuerpo; y para muchos, ese viaje comienza con las manos de Verenice.
Quienes deseen disfrutar de un masaje pueden contactar a Verenice Romero con cita previa a través de WhatsApp al +504 9784-1641 o en sus redes sociales
https://www.instagram.com/healinghands_03?igsh=MzRlODBiNWFlZA==