El segundo día del Taller Regional sobre la enfermedad del fruto verde del café (Coffee Berry Disease – CBD) marcó un giro clave: de las aulas a la finca.
En una jornada técnica realizada en una plantación cafetalera, los participantes pusieron en práctica los protocolos que buscan blindar a la caficultura mesoamericana ante una de las amenazas más agresivas del cultivo.
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En el terreno aplicaron medidas de bioseguridad para ingresar a la finca, realizaron monitoreo para identificar síntomas sospechosos, aprendieron a colectar frutos potencialmente infectados y revisaron el protocolo para preparar y enviar muestras a laboratorio, donde se analizan residuos de plaguicidas y otros indicadores críticos.
Estas acciones fortalecen las capacidades regionales y permiten anticipar riesgos en un contexto donde la vigilancia epidemiológica es determinante.

Aunque el CBD no ha sido detectado en América, la región mantiene una estrategia de prevención basada en monitoreo, respuesta rápida y capacitación.
Como explicó Carlos Urías, director regional de Sanidad Vegetal del OIRSA, la preparación es la principal barrera frente a su posible ingreso.
El café no solo es un cultivo estratégico; es sustento, empleo y economía para Honduras y para millones de familias en Mesoamérica.
Por eso, cada simulacro, cada muestra y cada técnica aprendida apuntan a un mismo objetivo: proteger un recurso vital antes de que la amenaza toque la puerta.