En las tierras del occidente hondureño, donde las sequías recurrentes y las plagas representan un desafío constante, miles de productores están apostando por un modelo agrícola innovador y sostenible.
La implementación de tecnologías climáticamente inteligentes está transformando la forma en que se cultivan alimentos esenciales para la seguridad alimentaria del país.
Más de 4,000 agricultores ya reciben asistencia técnica especializada, y al menos 1,000 de ellos aplican prácticas modernas que mejoran su productividad incluso en condiciones adversas.
Te puede interesar.- Honduras avanza hacia una independencia plena con pasos firmes y decididos
Entre estas destacan las casas malla para agricultura protegida, las camas biointensivas, los sistemas de riego complementarios y las cosechadoras de agua con geomembrana, que permiten aprovechar al máximo cada gota en tiempos de sequía.



Estas acciones forman parte del Proyecto Integral de Desarrollo Rural y Productividad (ProOccidente), una iniciativa impulsada por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) con una inversión que supera los 260 millones de lempiras.
El programa cuenta con el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), a través del Fondo para la Promoción del Desarrollo (FONPRODE).



El coordinador de SAG-ProOccidente, Nelson Gamero, explicó que las tecnologías aplicadas “buscan garantizar que, frente al incremento de las temperaturas, la disminución de lluvias y el impacto de plagas, los agricultores puedan producir más y durante mayor tiempo”.
Además, resaltó que los cultivos a campo abierto son más vulnerables a los cambios climáticos, mientras que la producción bajo sistemas inteligentes ofrece estabilidad y mejores rendimientos.



Con esta apuesta, pequeños y medianos productores fortalecen su inserción en cadenas de valor estratégicas como café, hortalizas y granos básicos.
El resultado no solo se refleja en mayores ingresos y seguridad alimentaria para sus familias, sino también en la construcción de un modelo agrícola más competitivo, resiliente y sostenible para Honduras.