Del 25 al 28 de septiembre de 2025, Copán Ruinas vibrará con la energía de un ritual milenario: el Juego de Pelota Maya, declarado patrimonio ancestral de Mesoamérica y símbolo de identidad que hoy une culturas.
El evento reunirá a 200 atletas de México, Belice, Guatemala, El Salvador, Panamá, Estados Unidos y Honduras, que competirán en esta práctica ancestral que combina deporte, espiritualidad y tradición.
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Honduras y el renacer de la pelota maya
Honduras se convierte en sede del Mundial gracias a su trayectoria desde 2017 en esta disciplina. No obstante, recuperar esta tradición no fue sencillo.
En entrevista con Revista Hibueras, Luis Orlando Ramos Carranza, miembro fundador de la Asociación de Pelota Maya de Honduras (ASOPEMAH), recordó cómo comenzó este rescate cultural:
“Así comenzamos a practicar, recibimos de regalo una pelota de un equipo mexicano, además de conocimiento teórico y práctico de varios equipos del istmo”, relató Ramos.
Junto a sus compañeros David Franco, Edgar Soriano y Bladimir Rodríguez, Ramos impulsó las primeras prácticas en Tegucigalpa, hasta trasladarse a comunidades mesoamericanas para aprender en esencia el juego y sus ritos.
Más que un juego un ritual
En la antigüedad, el juego de pelota maya no era un simple entretenimiento, sino un ritual solemne que representaba la eterna lucha entre la vida y la muerte.
La cancha, de treinta metros de largo por quince de ancho, era un espacio sagrado.
A tres metros de altura se alzaban los aros de piedra, donde los jugadores, usando solo sus caderas, debían hacer pasar la pesada pelota de cuero.
El encuentro se dividía en tiempos de trece y diez minutos, separados por apenas siete de descanso, en un desafío que ponía a prueba la fuerza, ldestreza y resistencia.
Cada equipo contaba con seis a ocho integrantes, aunque solo cuatro entraban en acción. En medio del esfuerzo humano, la pelota, que podía pesar hasta tres kilos, se convertía en el verdadero rival.
Una raya otorgaba cinco puntos, un aro diez. Pero más allá de los números, lo que estaba en juego era mucho más: la vida.
Honduras revitaliza una tradición
Hoy, con el Mundial de Pelota Maya en Copán Ruinas, este deporte ancestral regresa no solo como espectáculo deportivo, sino como un acto de resistencia cultural que une a los pueblos herederos de la civilización maya.
El Mundial cuenta con el respaldo del Instituto Hondureño de Turismo y la ENEE, aunque los organizadores aún gestionan fondos para cubrir los costos del evento.
Ramos subrayó el reto de mantener viva esta práctica: “Nos ha costado mucho encontrar patrocinio, esperamos que más empresas se sumen y crean en este proyecto de país, porque rescata la esencia de lo que somos. Es un juego muy nuestro”, afirmó.
Este evento no solo promete emociones deportivas, sino que también refuerza el orgullo hondureño al colocar a Copán Ruinas como epicentro mundial del rescate cultural mesoamericano.