Con la participación de más de 3,600 niños, niñas y docentes en 10 municipios de Honduras, se clausuró la segunda fase de la campaña “Desarmados y Educados”, una iniciativa que promueve la prevención de la violencia armada desde las aulas.
Durante esta etapa, la campaña llegó a 20 centros educativos en Tegucigalpa, Comayagua, La Paz, San Pedro Sula, Choluteca, La Ceiba, El Progreso, Choloma, Siguatepeque y Villa de San Antonio.
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Las actividades incluyeron cuentos ilustrados, dramatizaciones, dinámicas creativas y diálogos grupales, con el objetivo de fomentar la resolución pacífica de conflictos y sensibilizar sobre los riesgos del uso y portación de armas de fuego.



Uno de los momentos más destacados fue el intercambio simbólico de armas de juguete por bolsos con útiles escolares, reafirmando que la educación, el arte, la cultura y el deporte son herramientas esenciales para construir paz.
“Prevenir la violencia armada desde las aulas es invertir en un país más seguro. Cada actividad realizada nos ha permitido acercarnos a la comunidad, escuchar a la niñez y reafirmar que la seguridad se construye en conjunto”, expresó Roger Maradiaga, director de Asuntos Institucionales y Comunitarios de la Policía Nacional.
La campaña fue impulsada entre junio y agosto de este año por el PNUD, la Policía Comunitaria, la Policía Escolar, Jóvenes Contra la Violencia y la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos de Desarme (UNODA), con financiamiento del proyecto global SALIENT.
Para Santiago Ávila, director de Jóvenes Contra la Violencia, el impacto ha sido significativo:
“Hoy cerramos esta segunda fase con la convicción de que cada niño y niña que participó se lleva un mensaje claro: la educación y la convivencia valen más que cualquier arma”.
Por su parte, Iván Zverzhanovski, representante adjunto I.A del PNUD en Honduras, subrayó que:
“Desarmados y Educados es más que una campaña; es una apuesta por transformar imaginarios y sembrar semillas de paz desde temprana edad”.
Con el cierre de esta segunda fase, las instituciones reafirmaron su compromiso de transformar imaginarios violentos, fortalecer la convivencia pacífica y generar comunidades escolares más seguras, convencidas de que la prevención desde edades tempranas es clave para construir un futuro en paz.