Cyrano Pompeyo del Valle Moncada: el poeta que convirtió su vida en verso y su pluma en bandera

Cyrano Pompeyo del Valle Moncada (1928-2018) fue uno de los grandes referentes de la poesía hondureña del siglo XX, integrante de la Generación del 50, reconocido por su sensibilidad, nobleza y compromiso con la libertad y la belleza.

Nació el 26 de octubre de 1928, hijo de Carlos del Valle Soldevilla, de origen peruano, y de Carmen Moncada Rivera, cuya figura marcaría profundamente su obra.

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Del Valle, creció en la casa de su abuela materna, doña Nicolasa Moncada, en el barrio La Ronda, en pleno centro histórico de Tegucigalpa.

En sus versos, su madre aparece como un ángel protector, un recuerdo de ternura y ausencia que lo acompañó tras perderla a temprana edad: «Mi madre tenía la piel blanca y los ojos castaños… amaba la belleza y vivió poco. El sol brillaba sobre su frente».

Una voz poética vivencial

Su poesía, profundamente vivencial, destacó por la pureza poética y la honestidad emocional, fusionando lo íntimo con un espíritu revolucionario inquebrantable.

Fue también un agudo periodista, con  participación en periódico El Chilío, Worker’s Voice, El Cronista, El Día y revistas culturales como Sectante de la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes (SCAD) y Rincón Literario en la Secretaría de Relaciones Exteriores, fungiendo su último cargo público como asesor.

Al frente Editorial Cultura de la SCAD, impulsó y coordinó la edición y publicación de un número incontable de libros de autoría nacional que hoy forman parte del acervo literario hondureño.

Por su rigor con la palabra, fue invitado como ponente y lector al VIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, celebrado en Salamanca como parte del prólogo cultural de la XV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en el 2005.

Un militante de la justicia

La trayectoria de Pompeyo del Valle estuvo marcada por la lucha social: cubrió la huelga bananera de 1954, participó en encuentros culturales en la URSS y Cuba, donde conoció a los poetas  Nazim Hikmet y Nicolás Guillén.

Fiel a sus convicciones comunistas, durante el gobierno de Villeda Morales fue blanco de persecución política, lo que lo obligó a vivir en el exilio, y para esa época conoció a uno de sus mejores amigos, el poeta salvadoreño Roque Dalton.

El poeta fue un hombre transparente, noble y fraterno, de convicciones firmes; su legado nace de un amor inquebrantable por la libertad, la patria y la belleza hecha palabra

Premios:
Entre otros homenajes académicos, fue galardonado con el Ramón Amaya Amador, el Premio Nacional de Literatura Ramón Rosa y la Hoja de Laurel de Oro.

Fotos: El Rincón del Párvulo.

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